Omán Oquendo, Lirio Quintero y Luis Pacheco

May 11, 2026

Venezuela:

Situación de la industria petrolera y oportunidades de inversión

El potencial energético de Venezuela es inmenso y ahora resulta accesible; sin embargo, su materialización exige una transformación institucional, y no meramente la inyección de capital o un cambio de gobierno.

Ponente. Luis Pacheco/Moderador: Omán Oquendo/Presentadora. Lirio Quintero

OTC 2026

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Los asistentes disfrutaron de una cautivadora sesión magistral titulada «Estado y oportunidades de inversión en la industria de petróleo y gas de Venezuela», dictada por el Dr. Luis A. Pacheco, del Instituto Baker;  presentada por Lirio Quintero, miembro de la Junta Directiva de la OTC 2026; patrocinada por VAPA; y moderada con gran pericia por el Presidente de dicha organización, Omán Oquendo. 

Luis, quien presentó una hoja de ruta sobria y optimista para la reconstrucción de una nación cuya principal fuente de riqueza había sido desmantelada sistemáticamente, dio inicio a su intervención con una pregunta provocadora que marcó la pauta de toda la presentación:

«¿Cómo se recupera un país del fracaso cuando su principal fuente de riqueza ha sido desmantelada?»

El título mismo —«Perdido y encontrado»— capturó la doble realidad del sector energético venezolano: una nación que dilapidó una dotación extraordinaria de recursos, pero que ahora se encuentra en un singular punto de inflexión que podría propiciar su recuperación.

Pacheco desarrolló su intervención subrayando el contexto del mercado. Las proyecciones globales sobre la oferta de petróleo —ya provengan de la OPEP o de los ejercicios de planificación de escenarios de ExxonMobil— apuntan a una necesidad significativa de nuevos recursos e inversiones en los yacimientos existentes a lo largo de las próximas décadas. 

Dijo que Venezuela, con sus masivas reservas, sus costos de extracción competitivos y su proximidad a mercados clave, se encuentra en una posición privilegiada para desempeñar un papel fundamental en la satisfacción de dicha demanda. 

A continuación, se presenta un resumen de los mensajes principales de la presentación:

  1. La magnitud del colapso

La industria petrolera de Venezuela experimentó una de las caídas autoinfligidas más dramáticas de la historia: una pérdida de producción del 82%, pasando de aproximadamente 3,0 millones de barriles diarios (mbd) en el año 2000 a un mínimo histórico de unos 400.000 b/d en 2021. 

Esto no fue causado por factores geológicos ni por el agotamiento de los yacimientos, sino por una combinación de purgas políticas, subinversión crónica, corrupción sistémica y la escalada de sanciones por parte de Estados Unidos. A pesar de poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (303.000 millones de barriles), el país se convirtió en un caso perdido en el ámbito energético.

  1. La base de recursos sigue siendo de clase mundial

La geología subyacente no es el problema. Venezuela se asienta sobre una inmensa riqueza de hidrocarburos —ocupando el primer lugar a nivel mundial en reservas de petróleo y el séptimo en gas natural—, concentrada principalmente en la Faja del Orinoco. 

Los costos operativos siguen siendo competitivos a escala global (entre 7 y 16 dólares por barril), y las reservas responden con gran sensibilidad a los precios del petróleo: a un precio de 70 dólares por barril, las reservas recuperables rivalizan con las de Arabia Saudita.

La barrera para la recuperación reside en la gobernanza y la infraestructura, no en el subsuelo.

  1. Un punto de inflexión político a principios del 2026

Se produjo un cambio político drástico en Enero del 2026, cuando una operación militar estadounidense condujo a la destitución de Maduro. Las nuevas autoridades interinas manifestaron su disposición a cooperar. El gobierno de Estados Unidos asumió la supervisión directa de las ventas de petróleo venezolano, y se ampliaron las licencias de la OFAC a Chevron y a otras compañías petroleras internacionales (IOC, por sus siglas en inglés). 

Esto abrió un nuevo capítulo para la industria, con una Ley de Hidrocarburos reformada (LOH 2026) que, por primera vez en 20 años, permite la participación de operadores privados, reduce la carga de las regalías y ofrece estabilidad contractual mediante cláusulas de equilibrio económico. —

  1. Un caso de inversión creíble —pero condicional

La presentación plantea un escenario de recuperación con tres horizontes: 

  • Un crecimiento de la producción a corto plazo hasta alcanzar aproximadamente 1,3–1,4 millones de barriles diarios (mbd) —liderado por Chevron y Dragon LNG. 
  • El reingreso a medio plazo de ExxonMobil y ConocoPhillips, con miras a alcanzar los 2 mbd hacia el año 2032.
  • Un escenario a largo plazo de «regreso a los 3 mbd», el cual requeriría una inversión de capital (capex) de 140.000 millones de dólares para el año 2040. 

No obstante, todo ello está supeditado a cuatro prerrequisitos fundamentales: 

  • Una reforma legal y fiscal, la reestructuración de PDVSA y la resolución de su deuda.
  • la rehabilitación de la infraestructura, 
  • Un apoyo geopolítico sostenido por parte de los Estados Unidos y las instituciones multilaterales.
  1. Riesgos estructurales y la tensión central

Luis Pacheco concluye su conferencia con una advertencia: Venezuela ya ha pasado por esta situación con anterioridad. La «maldición de los recursos» —fenómeno en el que los ingresos petroleros se concentran en manos de las élites sin traducirse en mejoras generalizadas del bienestar social— sigue constituyendo una amenaza real. 

Los siete millones de emigrantes, las tasas de pobreza superiores al 80%, la desmantelada fuerza laboral técnica y la agitación social (incluidas las protestas de Abril del 2026) representan, en su conjunto, un lastre estructural. 

La recuperación política y la recuperación económica deben avanzar de manera simultánea; ninguna de las dos podrá prosperar sin la otra. 

La pregunta final que se plantea resulta incisiva: 

«¿Pero es esto suficiente… o siquiera sostenible?»

Venezuela LOST AND FOUND v2 (1)