
Nov 02, 2026
El espejismo del crudo venezolano
La soberanía no se envuelve para regalo ni el dolor de un pueblo se mide en barriles. En vísperas de la elección decisiva de mañana martes, la puesta en escena en el muelle de la refinería Corpus Christi, Texas, nos obliga a mirar más allá del destello de los buques y confrontar la cruda realidad que se esconde detrás de la retórica oficialista de los MAGA de la oficina oval.
Aquiles A. Prieto
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El anuncio de la llegada de un millón de barriles de petróleo venezolano, calificado cínicamente como un obsequio sin costo, no es un triunfo de la diplomacia ni un alivio real para el bolsillo de los contribuyentes estadounidenses. Es un acto de utilería política diseñado para desviar la atención de las crisis internas y justificar, bajo el manto del oportunismo electoral, un pacto opaco que prioriza los intereses comerciales sobre los valores democráticos universales.
Mientras se celebra un cargamento de crudo, extraído de una nación sumida como la venezolana que requiere de una profunda reestructuración institucional, millones de ciudadanos norteños observan con reserva cómo la política exterior se convierte en una transacción de campaña electoral.
Prometer un descenso ficticio en los precios del combustible a cambio de normalizar relaciones complejas no sólo es una quimera económica, sino también un insulto a la inteligencia del electorado.
La idea absurda del rompe mundos de la Casa Blanca de tutelar recursos ajenos o deslizar la noción de anexiones territoriales, demuestra una alarmante falta de respeto hacia la autodeterminación y la dignidad de los pueblos del Nuevo Mundo.
Votar a favor de los demócratas el próximo martes no es simplemente una elección partidista. Es nétamente un acto de resistencia ética, frente a la política del espectáculo y el despojo. Es optar por un liderazgo que entienda que la estabilidad energética global se construye con alianzas justas, transparencia jurídica y un firme compromiso con los derechos humanos, no con transacciones exprés ni retórica de conquistador.
La dignidad no está a la venta y el futuro de las instituciones no puede ser canjeado por promesas gasolineras. Este martes, la respuesta más contundente frente a la soberbia del “regalo” es un voto consciente en las urnas por la justicia, el respeto internacional, el fin de los esquemas opacos y el logro de la paz duradera.
No hay tiempo que perder…en Venezuela es la cosa!
Aquiles A. Prieto