Sep 14, 2026
Resultados extraordinarios
Citgo, que atraviesa una nueva disputa política por su control, mantiene resultados operativos extraordinarios, con sus refinerías operando al 97 %, altos beneficios y nuevas inversiones.
Julio A. López/The Daily Journal
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Carlos Jordá, CEO Citgo
Fuertes rumores recorren los pasillos de Citgo en Houston, alimentados ahora por información difundida por una prestigiosa agencia de noticias sobre el inminente fin de los directorios venezolanos vinculados a la oposición que durante siete años supervisaron el principal activo de Venezuela en Estados Unidos. Mientras en el terreno político comienza otra disputa por las sillas, dentro de la compañía la prioridad parece mucho menos emocionante: refinar petróleo, generar caja y preparar los planes para el 2027.
Las cifras ayudan a entender por qué cualquier intento de politizar nuevamente la conducción de Citgo genera preocupación. En el segundo trimestre de 2026, la compañía obtuvo una utilidad neta de US$936 millones, un EBITDA de US$1.380 millones y un EBITDA ajustado de US$1.390 millones, lo que constituye el segundo mejor trimestre de su historia.
Sus tres refinerías procesaron 820.000 barriles diarios y alcanzaron una utilización promedio del crudo del 97 %. La liquidez cerró en US$ 2.900 millones.
Los resultados surgieron de la eficiencia
En el primer trimestre, Citgo había operado sus refinerías al 99 % de su capacidad, con un récord de procesamiento de crudo de 819.000 barriles diarios. Y durante 2025 redujo su deuda bruta en US$1.825 millones, terminó con US$2.450 millones de liquidez y estableció un récord anual de procesamiento de 760.000 barriles diarios de crudo.
La gerencia encabezada por Carlos Jordá sigue, entretanto, trabajando en planes operativos y financieros para 2027. La mejor evidencia de que Citgo no se está administrando como una empresa en retirada apareció este mes: la compañía avanza con un proyecto de US$310 millones en su refinería de Lake Charles, destinado a fortalecer la competitividad a largo plazo de uno de los complejos de refinación más grandes y sofisticados de Estados Unidos.
En ese contexto, las aspiraciones de dirigentes políticos venezolanos de influir en la nueva estructura de control chocan con una realidad empresarial: Citgo funciona hoy como una compañía estadounidense que necesita continuidad gerencial, disciplina financiera y gobierno corporativo, no otra repartición partidista.
El veterano petrolero Ramón Castro lo resume sin rodeos: “Sería una locura cambiar en este momento a la junta directiva de Citgo, cuando la empresa ha logrado resultados extraordinarios”.
Pero sobre Citgo pesa una amenaza mucho mayor que cualquier disputa por los cargos. Un tribunal federal de Delaware aprobó la venta de las acciones de PDV Holding, matriz indirecta de Citgo, a Amber Energy, filial de Elliott Investment Management, mediante una transacción valorada en aproximadamente US$5.900 millones. El proceso busca satisfacer las sentencias de acreedores contra Venezuela y PDVSA derivadas de expropiaciones e impagos. La operación continúa sujeta a recursos judiciales y a autorizaciones regulatorias estadounidenses.
No se trata, técnicamente, de una “liquidación de Citgo”, sino de la venta judicial de las acciones de su matriz. La diferencia es fundamental: las refinerías siguen operando, los empleados continúan trabajando y Citgo sigue generando beneficios, mientras que en los tribunales se decide quién terminará controlando indirectamente el activo.
El Departamento del Tesoro mantiene, además, una pieza decisiva en el tablero: la venta a Amber todavía requiere su aprobación.
A esto se suma un cambio político de enorme importancia. La reconocida periodista Marianna Párraga escribió en Reuters esta semana que los directorios vinculados a la oposición venezolana se preparan para cesar sus funciones, mientras la administración interina de Delcy Rodríguez avanza para recuperar el control institucional sobre los activos venezolanos en Estados Unidos. Sin embargo, las fuentes consultadas por la agencia señalaron que no se esperan cambios inmediatos en la junta de Citgo ni en el equipo gerencial encabezado por Jordá.
La estructura jurídica tampoco admite simplificaciones: PDVSA posee el 100 % de PDV Holding; ésta, a su vez, controla indirectamente Citgo Petroleum a través de Citgo Holding. Las juntas de esas entidades tienen como mandato declarado garantizar la estabilidad operativa, fortalecer el gobierno corporativo y proteger el activo.
Así aparecen dos Citgo completamente distintas. Una está en Houston, procesando cientos de miles de barriles diarios, invirtiendo capital, reduciendo la deuda y preparando sus próximos proyectos. La otra existe entre Caracas, Washington y Delaware, donde políticos, acreedores, abogados y fondos de inversión disputan el control de un activo extraordinariamente valioso.
Los buitres pueden seguir volando en círculos. Abajo, los tecnócratas mantienen las refinerías en marcha a toda máquina.