Ago 17, 2026

Residuos, métricas y la brecha venezolana

Cuando hablamos de “residuos” en la industria energética hablamos de varios temas.

Maria Angela Capello, PhD/Red Tree Conulting

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Los residuos sólidos comprenden materiales en estado sólido: lodos de perforación, catalizadores gastados, envases contaminados, chatarra metálica, residuos de construcción y desmantelamiento, baterías. Los residuos líquidos incluyen el agua de producción —el gran volumen en cualquier operación petrolera—, efluentes industriales, derrames de hidrocarburos y aguas residuales de procesos. Los residuos gaseosos son las emisiones a la atmósfera: CO₂, metano, óxidos de nitrógeno y azufre, compuestos orgánicos volátiles y los gases de venteo o flaring. Cada categoría tiene impactos distintos, vectores de daño distintos y, por eso, marcos de reporte distintos.

Los estándares que miden lo que se genera

El Global Reporting Initiative (GRI) y el Sustainability Accounting Standards Board (SASB) son los dos marcos más utilizados para reportar la gestión de residuos en empresas de gran escala. El GRI 306 (Waste 2020) exige reportar el volumen total de residuos generados, su clasificación entre peligrosos y no peligrosos, y el destino de cada fracción mediante reciclaje, tratamiento, disposición final o recuperación de energía. Para las emisiones gaseosas, el GRI 305 requiere los tres alcances de GEI (Gases Efecto Invernadero, o GHG Greenhouse gases, por su acrónimo en inglés), además de los volúmenes de venteo (también llamado quema o flaring). Los efluentes líquidos caen bajo el marco GRI 303. El estándar GRI 11, específico para el sector de petróleo y gas, integra estos requerimientos para el sector.

En paralelo, SASB define métricas obligatorias para exploración y producción (upstream), con parámetros específicos pertinentes a las emisiones de Alcance 1 (incluyendo el porcentaje de metano); el volumen de agua de producción generada y el porcentaje reciclado; los residuos sólidos peligrosos generados, así como su tasa de reciclaje; y la cuantificación de los derrames líquidos que afectaron el entorno. 

En pocas palabras, existe una serie de parámetros que permite cuantificar y establecer con marcos estándares la actuación de las empresas petroleras en materia de gestión de residuos sólidos, líquidos y gaseosos. 

Estas métricas permiten comparaciones entre empresas, son verificables y auditables por terceros y cada vez son más exigidas por los inversionistas.

Qué reportan las grandes

Shell, en su Informe Anual 2024, reportó 3.239.000 toneladas de residuos totales generados, de los cuales 822.000 eran peligrosos. Del total, 207.000 toneladas de residuos peligrosos fueron desviadas de la disposición final mediante reciclaje o recuperación. ENI reportó aproximadamente 3,2 millones de toneladas de residuos en 2024, en gran parte provenientes de actividades de remediación de sitios contaminados. ExxonMobil publica sus datos de residuos en un portal de sostenibilidad de acceso libre y público. Del total de residuos generados por todos los activos que opera mundialmente, el 80% es manejado por empresas externas especializadas, cuya actuación es verificada por auditores independientes. En sus plantas de lubricantes, más del 95% de los residuos fue reciclado, recuperado o tratado de otra forma antes de terminar en un vertedero, habiendo publicado con detalle los volúmenes totales en su plataforma pública de datos.

El caso Chevron y lo que implica para Venezuela

Chevron es un ejemplo claro de cómo una empresa internacional aplica estándares ASG (Ambiente, Sociedad y Gobierno Corporativo) en sus operaciones en más de una docena de países. En su informe de sostenibilidad 2024, reporta sus métricas de residuos sólidos, líquidos y gaseosos con datos verificados por terceros (auditados) y alineados con GRI y SASB. Más importante aún: cuando excluye una operación de su reporte, lo declara explícitamente. En una nota al pie de su informe 2024, Chevron señala que las operaciones venezolanas —estructuradas como Non-Operated Joint Ventures (NOJV), donde PDVSA es el operador— han sido excluidas de su reporte de emisiones desde 2021, de manera consistente con sus propios criterios de contabilidad financiera: Chevron reporta lo que opera y controla directamente. Eso es rigor metodológico, y de ninguna manera se puede considerar una evasión de la métrica de reporte.

El señalamiento relevante no recae en Chevron: recae en PDVSA. Como operador de esas mismas empresas mixtas, PDVSA debería ser quien reporta las emisiones, el agua de producción y los residuos peligrosos generados en la Faja del Orinoco. Según el Natural Resource Governance Institute (NRGI), que publicó su perfil actualizado de PDVSA en abril de 2025, la empresa no ha publicado informes anuales ni documentación de gobernanza corporativa desde 2016. Sus indicadores ESG —ambiental, social y de gobernanza— aparecen como N/A (Not Available) en todas las bases de datos internacionales. No tiene metas de reducción de emisiones de CO2 de Scope 1 ni de Scope 2 (Alcance 1 o Alcance 2), no participa en el Oil and Gas Decarbonization Charter (OGDC), y su puntaje en el Resource Governance Index es de 33 sobre 100, frente a un promedio regional para las empresas petroleras suramericanas de 59. En una escala comparable a la de Shell o ENI —con operaciones de varias décadas y decenas de miles de barriles diarios— los residuos no reportados son, por definición, residuos sin gestión trazable.

Preguntas que Venezuela debe responder

Cualquier empresa internacional que desee operar en Venezuela debe reportar sus parámetros ASG (incluyendo los generados en el país) a sus inversionistas, reguladores y bolsas de valores. Venezuela ha dado pasos normativos relevantes: la Ley de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada el 29 de enero de 2026, y su Reglamento, publicado el 7 de julio (Decreto N° 5.381, Gaceta Oficial N° 7.052), incorporan la protección ambiental como principio expreso del sector. Es un avance sobre el marco anterior. 

Pero entre declarar un principio y establecer un régimen de reporte verificable hay una distancia importante: ninguno de los dos instrumentos exige reportar gases de efecto invernadero de Alcance 1 y 2, ni volúmenes de agua de producción, ni residuos peligrosos con destino trazable (monitoreable o auditable). La pregunta precisa que debemos responder para reducir la brecha existente es cuándo la legislación ambiental para el sector hidrocarburos en Venezuela traducirá sus principios en obligaciones concretas de medición, reporte y verificación pública para PDVSA y los demás operadores en el país.

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Para Saber Más

Chevron Corporate Sustainability Report 2024 — Informe de sostenibilidad de Chevron con métricas GRI y SASB verificadas 

Global Reporting Initiative – GRI Standards — Portal oficial del GRI con acceso a los estándares GRI 305, GRI 306 y GRI 11 (petróleo y gas), referencia global para el reporte de sostenibilidad corporativa.

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Sobre la autora

Maria Angela Capello, PhD, es una líder en la yuxtaposición de sostenibilidad, geociencias, equidad de género y gestión técnica en energía, integrando estos enfoques para promover una transformación ética y global del sector. Miembro Honorario de la SPE, Miembro Vitalicio de la SEG, Directora en AGI y Co-Chair en UNECE, ha sido reconocida con el título de Cavaliere por el Presidente de Italia. Es autora de más de 100 publicaciones técnicas y cuatro libros, y promueve una transformación ética y sostenible en el sector energético a nivel global, con énfasis en los países en desarrollo.

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Maria Angela Capello, Ph.D.
President – Red Tree Consulting, LLC
www.redtreeconsultingllc.com
mcapello@RedTreeConsultingLLC.com
+1 (281) 967 2019 – Houston, TX, USA
Graduate Research Fellow, University of Plymouth
UNECE Co-Chair  Women in Resource Management 
AGI Ambassador & Board Liaison  https://www.americangeosciences.org/Co-Chair SPE Energy Transition Symposium 2025
Executive Editor Sustainable Geosciences: People, Planet and Prosperity

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