
Jun 04, 2026
Una mirada especial a la energía nuclear
La energía nuclear ha sido un tema central en la 10.ª Cumbre Internacional de la Energía de la AIEN, por lo que hubo un gran interés en la sesión dedicada a ella.

El moderador Christopher Russo, vicepresidente de Charles River Associates, conversó con los panelistas Jeffrey Merrifield (socio de Pillsbury), Troy Edwards (socio de A&O Shearman) y Matt Kittell (director de Finanzas Sostenibles de Societe Generale) para conocer sus opiniones sobre el estado actual de la industria.
Kittell afirmó: «Concibo la energía nuclear como un sector de movimiento lento que, sin embargo, avanza con gran rapidez. Es un ámbito complejo, intensivo en capital y que moviliza grandes sumas de inversión. Creo que en los próximos años se producirán avances significativos gracias a las inversiones y a los nuevos proyectos. En lo que respecta al suministro y al enriquecimiento de uranio, actualmente se están aprobando diversos proyectos. En cuanto a los avances tecnológicos, aún queda trabajo por hacer. No obstante, estamos viviendo un momento sumamente apasionante dentro de este sector».
Edwards añadió: «Allá por 2008, mantuvimos conversaciones sobre el resurgimiento de la energía nuclear. Pero entonces ocurrió el desastre de Fukushima. Ahora, esa conversación ha vuelto a cobrar fuerza y está ganando un impulso creciente. La electrificación constituye un gran motor de este cambio, pero existen también otras razones de peso para invertir en este sector: aporta estabilidad. Asimismo, resulta fundamental valorar los beneficios económicos más amplios que conlleva la energía nuclear; es cierto que exige una gran inversión de capital y que los costes legales pueden ser elevados, pero sus beneficios trascienden con creces esos aspectos. Permite crear grandes empresas que generan un enorme volumen de empleo y que se convierten, a su vez, en importantes contribuyentes fiscales. La seguridad energética se ha erigido como una fuerza motriz a escala mundial, y la cadena de suministro necesaria para la producción de energía nuclear goza de una gran solidez».
Merrifield declaró: «Este es el momento más apasionante que he presenciado en este ámbito. Nos encontramos en un escenario totalmente distinto: ya no hablamos únicamente de centrales eléctricas, sino de todo un abanico de servicios y aplicaciones energéticas. Cada país tiene sus propias prioridades, y el objetivo de lograr una economía libre de emisiones de carbono en el plazo de un par de generaciones ha sido el gran catalizador de esta transformación. Un aspecto sumamente interesante en Washington D. C. es que la energía nuclear se ha convertido en una cuestión prioritaria que goza de un amplio consenso bipartidista; ambas fuerzas políticas le brindan un respaldo firme y decidido». «La serie de órdenes ejecutivas del presidente Trump contribuyó a modificar el marco regulatorio, permitiendo que este sector avanzara a buen ritmo».
Russo preguntó a continuación, qué podría suceder para generar una mayor confianza en las fuentes de financiación.
Kittell comentó: «Es una situación en la que prima la cautela y la observación. La central nuclear de Darlington, en Canadá, constituye un excelente caso de estudio; todos estamos muy atentos a su evolución y el sentir general del mercado es que todo marcha bien: se están cumpliendo los plazos, etc. Los indicios son positivos. Desde la perspectiva de la confianza que busca un prestamista, nos inclinamos por aquellas entidades que ya conocemos y que cuentan con una trayectoria probada. No obstante, algunos de los nuevos actores del sector están construyendo su primera planta y han establecido alianzas con nombres de gran prestigio, empresas que disponen de ingentes recursos económicos que pueden destinar a los proyectos. Esto les permite avanzar con mayor agilidad. A medida que se vayan alcanzando los hitos establecidos y demuestren su capacidad para cumplir con los objetivos de construcción, el capital comenzará a fluir».
Por último, se preguntó a los miembros del panel qué medidas podrían adoptarse para mejorar la percepción pública sobre la energía nuclear.
Merrifield señaló: «Existen encuestas de largo plazo que sugieren la existencia de una brecha entre el apoyo que se percibe y el apoyo real. El apoyo efectivo es, en realidad, superior; y esto incluye el respaldo a nivel gubernamental en todos los ámbitos. Creo que estamos asistiendo a un cambio de tendencia significativo».