Jun 17, 2026
Shell evalúa sus activos en Vaca Muerta
La petrolera inició un proceso para redefinir su negocio en Vaca Muerta mediante la creación de un Incorporated Joint Venture para integrar sus activos bajo una nueva sociedad y sumar un socio para la próxima etapa de desarrollo.
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La iniciativa, confirmada por diversas fuentes del mercado, no contempla la venta de operaciones ni un retiro del país, sino una reorganización destinada a ganar escala, mejorar eficiencia y ampliar el acceso al financiamiento.
Shell opera en Neuquén desde hace más de una década y concentra su actividad en Sierras Blancas, Cruz de Lorena, Coirón Amargo Sur Oeste y Bajada de Añelo, áreas ubicadas en el núcleo productivo de la ventana de shale oil. En las tres primeras posee el 90% de participación, mientras que en Bajada de Añelo comparte la concesión con YPF.
También participa en Rincón de la Ceniza y La Escalonada, donde posee el 45% del capital. Su producción neta ronda los 35.000 barriles diarios de petróleo y supera los 1,3 millones de metros cúbicos diarios de gas, con infraestructura de superficie desarrollada, entre ellas dos plantas de procesamiento con capacidad para 42.000 barriles diarios.
El análisis de una IJV (Incorporated Joint Venture) responde a la necesidad de integrar activos, reducir costos y acelerar la curva de desarrollo en un contexto donde la escala se volvió determinante para sostener programas de perforación de largo plazo. La nueva sociedad concentraría deuda, inversiones y flujo de fondos en una estructura independiente, con mayor autonomía para financiar proyectos y ejecutar planes de expansión en un negocio que demanda altos niveles de capital.
La búsqueda de un socio se orienta a compañías con presencia relevante en Vaca Muerta, capacidad de inversión y una cultura corporativa compatible. La integración permitiría capturar sinergias operativas, optimizar infraestructura existente y consolidar un portafolio con mayor volumen de producción y superficie continua, factores que incrementan la eficiencia en el desarrollo no convencional.
El proceso también apunta a mitigar restricciones estructurales que enfrentan las multinacionales en la Argentina. Durante los últimos 15 años, las limitaciones cambiarias, las restricciones para girar dividendos y la volatilidad macroeconómica condicionaron la planificación financiera de las grandes petroleras. Una estructura societaria independiente permitiría aislar parte de esos riesgos y mejorar la capacidad de acceso a financiamiento externo.
El antecedente más cercano para interpretar la estrategia es Adura, la compañía creada por Shell y Equinor en el Reino Unido tras integrar sus activos offshore en el Mar del Norte mediante una IJV. La operación, formalizada en 2025, permitió capturar eficiencias, optimizar la asignación de capital y crear un operador con mayor flexibilidad para administrar activos en una etapa de creciente exigencia competitiva.
Ese modelo funciona hoy como referencia para la alternativa que Shell evalúa en la Argentina, con las particularidades propias del negocio no convencional.
Fuentes del mercado señalan que la compañía mantiene conversaciones con actores locales e internacionales interesados en expandir su presencia en la cuenca neuquina. Sin embargo, aún no está definido si logrará conformar una sociedad que reúna las condiciones necesarias para avanzar con la reestructuración.
La iniciativa se inscribe en un escenario donde la escala, la velocidad de desarrollo y la capacidad de financiamiento se volvieron variables centrales para sostener la competitividad en Vaca Muerta. La eventual creación de una IJV permitiría a Shell reorganizar su portafolio, potenciar el valor de sus activos y consolidar una estructura más eficiente para la próxima fase de crecimiento en la cuenca.
Fuente: runrún ENERGÉTICO/Argentina