
Jun 17, 2026
Ni apagones, Ni dogmas
El realismo técnico que exige el próximo cuatrienio.
Juan Fernando Martínez 2026
Consultor
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Para el periodo constitucional 2026-2030 el gobierno entrante de Colombia tiene la obligación de sustituir la retórica ideológica por una política de macroeconomía de infraestructura y seguridad de Estado. Para recomponer el camino hay que actuar con decisión. El éxito del próximo cuatrienio dependerá de la capacidad de “armonizar e integrar” los hidrocarburos fósiles al proceso de transición energética. El blindaje técnico del sistema nacional y la expansión acelerada de su capacidad instalada no convencional son las señales ideales para garantizar la seguridad energética del país.
Para resolver el trilema de viabilidad financiera, confiabilidad ante variaciones climáticas extremas y descarbonización gradual, la nueva administración debe ejecutar una estrategia de coexistencia técnica: estabilizar el gas natural nacional como el combustible de transición crítico costa afuera y continental, destrabar el cuello de botella de transmisión en La Guajira mediante reformas de licenciamiento aceleradas, y masificar la autogeneración regional en la Costa Caribe para deprimir el OPEX industrial.
Al mismo tiempo, el portafolio minero debe pivotar hacia la explotación ágil y responsable de minerales estratégicos (cobre y níquel). El catalizador fundamental de este plan será la restauración de la confianza del capital privado, lo cual exige blindar la independencia técnica y la predictibilidad regulatoria de la CREG y la UPME frente a intervenciones políticas arbitrarias.
El gas natural como ancla térmica: El interruptor de emergencia fiscal
La viabilidad macroeconómica de Colombia no resiste dogmatismos ideológicos; exige la estabilización inmediata de su soberanía energética. El gas natural no es un enemigo de la descarbonización, sino el único vector de respaldo térmico capaz de blindar el Sistema Interconectado Nacional (SIN) cuando la sequía de “El Niño” desocupe los embalses. La próxima administración debe revertir con urgencia la parálisis exploratoria y acelerar el desarrollo de los descubrimientos de gas en las cuencas costa afuera (offshore) del Caribe y áreas continentales estratégicas. Depender de la importación masiva de Gas Natural Licuado (LNG) a precios internacionales indexaría el costo de la energía doméstica a la volatilidad geopolítica global, destruyendo la competitividad industrial y deteriorando la balanza de pagos del país. Reactivar las rondas de adjudicación de contratos para asegurar que el gas nacional opere como el ancla de estabilidad tarifaria y el combustible de transición crítico de la economía, es un signo de pragmatismo en el contexto macroeconómico del país.
Desbloqueo del CAPEX en transmisión: El estrangulamiento de La Guajira
Colombia posee un potencial de generación eólica y solar de clase mundial en el norte del país, pero la inversión privada sigue atrapada en las redes de transporte. El verdadero obstáculo para la diversificación de la matriz eléctrica no es la falta de capital ni de interés comercial, sino la incapacidad institucional para destrabar las líneas de transmisión de alta tensión (como el proyecto Colectora). Para solucionar los conflictos sociales y los retrasos, la próxima administración debe estandarizar los procesos de consulta previa y unificar los criterios de licenciamiento ambiental de la ANLA y las corporaciones autónomas regionales.
Mantener parques solares y eólicos listos en superficie, pero desconectados del sistema central por falta de redes de transmisión genera un costo de oportunidad billonario y eleva el riesgo de apagones regionales. Resolver este estrangulamiento de transmisión es la única vía para incorporar megavatios limpios de bajo costo al SIN, transformando el potencial latente de La Guajira en energía real que deprima los precios del mercado mayorista (spot).
Descentralización y Autogeneración: El escape al OPEX de la Costa Caribe
Para rescatar la productividad industrial de la región caribe, la administración entrante debe incentivar con agresividad la descentralización del mercado. Esto se logra mediante la autogeneración con renovables, amparados en los beneficios tributarios vigentes, el montaje masivo de techos solares en zonas francas y parques industriales lo que reduce la presión sobre el SIN. Además, neutraliza el impacto de los cobros por pérdidas técnicas y comerciales en la factura. Democratizar la autogeneración y facilitar la venta expedita de excedentes a la red no es un subsidio asistencial; es una estrategia corporativa para reducir el OPEX energético y blindar a las empresas de la volatilidad regional.
Minerales estratégicos: El pívot del portafolio minero-energético
La descarbonización global ofrece a Colombia una oportunidad histórica para reconfigurar su portafolio minero, transitando del carbón térmico hacia los metales indispensables para la transición energética. El próximo gobierno debe convertir la minería estratégica en el motor del financiamiento público mediante la producción ágil de minerales tecnológicos. Aprovechar nuestro potencial geológico exige un marco jurídico predecible y delimitar con urgencia Zonas de Reserva Minera Estratégica bajo mecanismos de licitación internacional competitivos. Urge canalizar la Inversión Extranjera Directa (IED) hacia proyectos de cobre a gran escala, con altos estándares socioambientales, apalancados por las divisas que aún generan los combustibles fósiles. De esta forma, el sector deja de ser visto como una industria en declive y se consolida como el proveedor material ancla del nuevo orden tecnológico.
En conclusión, el éxito energético del periodo 2026-2030 depende de cinco acciones críticas. Primero, garantizar el respaldo térmico estabilizando el gas natural local para evitar apagones y una costosa dependencia del LNG importado. Segundo, destrabar la transmisión en La Guajira mediante la estandarización de consultas previas y la unificación de criterios de la ANLA para integrar los megavatios de Colectora. Tercero, recuperar la competitividad de la Costa Caribe facilitando la autogeneración fotovoltaica masiva y las microredes industriales compartidas que disminuyan el OPEX regional. Cuarto, ejecutar un pívot minero real que acelere la adjudicación de proyectos de minerales críticos en Áreas de Reserva Estratégica para financiar el presupuesto público. Y quinto, blindar la certidumbre regulatoria despolitizando la CREG y la UPME. El capital transnacional no financia la incertidumbre; proteger la institucionalidad técnica es la única herramienta para reducir el riesgo país y asegurar el futuro energético de Colombia.
“La estabilidad financiera viene del comportamiento y la disciplina,
no de cuánto se gasta”
Warren Edward Buffett (1930)