Dic 22, 2023

Los fósiles

“Un sistema de energía sin hidrocarburos,
sería muy inestable.
Y si se intentara estabilizarlo,
sería asombrosamente caro “.
Mark Mills, Manhattan Institute


Jorge Zajia

Jorge Zajia | Editor in Chief

Desde la década de los 70 han levitado nubes borrascosas sobre el petróleo. En esos años, sesudos estudios liderizados por la influyente EIA; la Universidad de Pensilvania, con su prestigiosa Escuela de Ingeniería de Petróleo; y hasta por la temida agencia de inteligencia de Estados Unidos, la CIA, presagiaban un agotamiento inminente de las reservas del vital energético, para finales del siglo.

Llegamos al año 2000 y nos adentramos en el Siglo XXI y ahora resulta que, en virtud de los desarrollos tecnológicos y la revelación de los yacimientos de lutitas no convencionales, hoy día se contabilizan reservas recuperables de petróleo y gas, suficientes para satisfacer el consumo de la humanidad por más de mil años.

El pánico producido por el pronosticado agotamiento acelerado del petróleo, tuvo como consecuencia la primera crisis petrolera del mundo que puso fin a la era del petróleo barato. En esos años se puso de nuevo sobre la mesa, la teoría del “Peak Oil” del geofísico M. King Hubbert, desarrollada en 1956, que pronosticaba que antes de la mitad de este siglo el petróleo iba a llegar a su cenit de producción y luego comenzaría a declinar. De Hubbert ya nadie se recuerda.

Ahora el tema de moda es el de la transición energética, que debería llamarse la “transgresión” energética. Esto lo afirmamos como producto del análisis frío de poner sobre la balanza, objetivamente, los aspectos positivos y los negativos del consumo de la energía fósil. Las afirmaciones que se hacen que las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático, son de la exclusiva responsabilidad de los hidrocarburos es una opinión política, donde la verdad científica está ausente.

El calentamiento global es un hecho real que debe ser estudiado con mucha objetividad y óptica científica, para diagnosticar muy bien su origen y así poder aplicar su remediación con alta certidumbre de éxito.

En esta edición de Petroleum -la última del 2023- publicamos una apretada selección de algunos de los artículos que sobre esta materia hemos publicado en los años recientes, con énfasis en lo que se discutió hace dos semanas en COP 28. El objetivo es ofrecer una visión de 360 grados, a un auditorio calificado como el nuestro, para tratar de tener una visión lo más amplia posible sobre este tema.

Los petroleros del mundo, y en particular los de este continente americano, tenemos suficientes referencias y señales que están a la vista, para mirar hacia adelante con renovado fervor y positivo optimismo: Estados Unidos, con sus ricos yacimientos de lutitas, ha pasado de un viaje a ser el líder mundial de producción con 13.300 MMbpd; Canadá le sigue en el 4to puesto, después de Arabia Saudita y Rusia, con una producción que coquetea con los 5 MMbpd; México, que tiene un formidable potencial, hace lo suyo para retomar el camino de los 2.5 MMbpd; Argentina, el gran país de sur, está en los albores de convertirse en un importante productor de petróleo y gas gracias sus yacimiento no convencional de Vaca Muerta; Brasil, con su pre sal, es ya una potencia petrolera; Ecuador y Colombia, con medio millón y más bpd cada uno, hacen grandes esfuerzos para no declinar; Perú, Bolivia y Trinidad, importantes productores de gas siguen invirtiendo; Guyana y Surinam la nueva y muy agradable sorpresa en base a su actividad y a su gran potencial petrolero; Uruguay, con sus esperanzas puestas en los bloques costafuera ya otorgados; y Venezuela, el país petrolero por excelencia de América Latina, está dando pasos firmes para rescatar su alicaída industria, soñando con volver a producir 3.5 MMbpd.

Queridas amigas y queridos amigos, muy Feliz Navidad 2023 y un Venturoso y Próspero Año Nuevo 2024, bendecidos por Dios!!!