Jun 10, 2026

La recuperación de Venezuela se enfrenta

al desafío petrolero de Guyana

Para las grandes petroleras, volver a Venezuela podría resultar poco atractivo frente a otras opciones cercanas más tentadoras, como Guyana.

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Esta fue la opinión expresada por Ted Borrego, abogado del sector energético radicado en Texas, en un artículo de S&P Global publicado el 20 de mayo, mientras los analistas evaluaban si la reestructuración de la deuda prevista por Venezuela podría, a la larga, reabrir la puerta a importantes inversiones en el segmento de exploración y producción.

El 13 de Mayo, el gobierno venezolano anunció el inicio de un proceso integral para reestructurar la deuda pública externa del país y las obligaciones pendientes de la petrolera estatal PDVSA. S&P informó que la carga de la deuda venezolana se estima entre 150.000 y 200.000 millones de dólares, sumando las obligaciones soberanas y las de entidades paraestatales.

Los analistas citados por S&P señalaron que el proceso podría prolongarse durante años. Algunos prevén avances hasta 2027, mientras que otros advierten que el volumen de pasivos, la diversidad de acreedores, la exposición a sanciones, los problemas de infraestructura y los riesgos de gobernanza hacen que la reestructuración sea excepcionalmente compleja.

Esto plantea una pregunta clave para las grandes petroleras: ¿por qué esperar a Venezuela cuando Guyana ya está dando resultados?

Guyana ha surgido como una de las provincias petroleras *offshore* (en alta mar) más atractivas del mundo, impulsada por una importante base de recursos descubiertos, crudo ligero y medio de bajo contenido en azufre (*sweet crude*), proyectos de aguas profundas de bajo costo y un proceso de aprobación gubernamental que ha permitido a los proyectos del bloque Stabroek pasar del descubrimiento a la producción a una velocidad excepcional.

El contraste es evidente. Venezuela ofrece enormes reservas heredadas, pero los inversores deben tener en cuenta el riesgo de sanciones, las reclamaciones de deuda pendientes, el deterioro de la infraestructura, la escasez de mano de obra cualificada, los riesgos de seguridad y la posibilidad de cambios repentinos en las políticas. En cambio, Guyana ha ofrecido un entorno operativo más claro para que ExxonMobil, Hess/Chevron y CNOOC aprueben y ejecuten una serie de proyectos multimillonarios.

OilNOW ha informado en repetidas ocasiones sobre la creciente cartera de proyectos offshore en Guyana, incluido el rápido desarrollo de los proyectos del bloque Stabroek y el ascenso del país como un nuevo e importante productor de crudo. Este impulso ha mantenido a Guyana en el centro de atención de los inversores, en un momento en que las compañías petroleras mundiales se muestran más selectivas a la hora de destinar capital a proyectos de ciclo largo. ExxonMobil y sus socios del bloque Stabroek ya cuentan con múltiples proyectos en producción frente a las costas de Guyana y avanzan en iniciativas adicionales destinadas a elevar la capacidad de producción nacional hacia los 1,3 millones de barriles diarios (b/d). El proyecto Hammerhead —la séptima iniciativa aprobada— obtuvo los permisos gubernamentales y regulatorios necesarios en 2025 y añadirá una capacidad de unos 250.000 b/d; su entrada en funcionamiento está prevista para 2029.

El ritmo de ejecución también ha sido un factor clave. Yellowtail, el cuarto proyecto costa afuera de Guyana, comenzó a operar antes de lo previsto en 2025, sumando un volumen significativo de capacidad productiva y reforzando la percepción de que Guyana es capaz de aprobar, construir y poner en marcha proyectos con una rapidez inusual para un nuevo productor de aguas profundas.

Para los inversores, esta combinación es fundamental. Los barriles con un bajo precio de equilibrio son valiosos, pero resultan aún más atractivos cuando se acompañan de previsibilidad regulatoria, una ejecución de proyectos consistente y un gobierno que ha demostrado disposición para aprobar desarrollos sucesivos.

La situación de Venezuela podría mejorar. Analistas de S&P Global Energy CERA señalaron que la calificación de riesgo del país podría elevarse considerablemente en los próximos cinco años si continúan las mejoras en materia de sanciones, condiciones fiscales, adjudicación de contratos y aprobaciones regulatorias. No obstante, incluso bajo este escenario más optimista, Venezuela aún debe reconstruir la confianza de los inversores partiendo de un nivel muy bajo.

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Guyana no necesita reconstruir esa confianza de la misma manera; ya ha atraído capital, aprobado proyectos y llevado barriles al mercado.

El argumento de Borrego resume el desafío competitivo que enfrenta Caracas. Es posible que algunos operadores de menor tamaño y empresas de servicios estén dispuestos a asumir el riesgo venezolano antes; sin embargo, para las grandes compañías petroleras, el abanico de oportunidades es más amplio.

«¿Las grandes compañías? Tienen tantos otros lugares donde ganar dinero que volver a Venezuela supondría un esfuerzo enorme», declaró Borrego a S&P. «Hay muchos sitios en América Latina —como Guyana, que está justo al lado— o en el resto del mundo que resultan mucho más atractivos y no presentan los problemas inherentes a Venezuela».

Esa es la realidad de inversión que Venezuela debe superar. La reestructuración de la deuda puede ser un paso necesario para reactivar su sector petrolero, pero por sí sola no basta. Mientras Guyana siga ofreciendo barriles a bajo costo, aprobaciones ágiles y una ejecución de proyectos visible, es probable que la historia de crecimiento en exploración y producción más atractiva de la región se mantenga firmemente en las aguas frente a Georgetown, en lugar de regresar a Caracas.

Fuente: OilNOWW/Guyana