Nov 02, 2026

Guyana no ha necesitado una petrolera estatal

Francisco J. Monaldi, Director del Programa de Energía para América Latina del Baker Institute for Public Policy de la Universidad Rice, dice que un régimen de inversión estable ha impulsado el auge petrolero de Guyana sin necesidad de una empresa estatal.

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Francisco reitera que ell rápido ascenso de Guyana como productor de petróleo demuestra cómo unas reglas de inversión estables y un modelo de desarrollo que no depende de una empresa petrolera nacional pueden impulsar el crecimiento de la producción.

En el informe Energy Insights 2026, Francisco J. Monaldi señala que el caso de Guyana sirve como referencia para evaluar cómo la interferencia política y las condiciones de inversión inciertas han limitado el desarrollo petrolero en otras partes de América Latina.

«Sin una empresa petrolera nacional (NOC, por sus siglas en inglés) y con un régimen fiscal y regulatorio competitivo y estable, el país pasó de cero a una producción de casi un millón de barriles diarios en menos de una década; se trata del incremento más rápido de una nueva provincia petrolera en la historia moderna».

El crecimiento de la producción en Guyana ha sido impulsado por sucesivos proyectos offshore en el bloque Stabroek donde hasta el día de hoy se ha registrado una producción de más de 216 millones de barriles de petróleo en lo que va de 2026.

Francisco, quien ocupa la cátedra Wallace S. Wilson en Política Energética para América Latina en el instituto y dirige su Programa de Energía para América Latina, analizó el desempeño dispar de los productores regionales en un capítulo titulado «¿Empresas petroleras nacionales y el auge petrolero en América Latina: catalizadores o lastres?».

El análisis identifica a Guyana y Brasil como los principales motores de la recuperación de la producción petrolera en América Latina, a pesar de sus diferentes modelos de propiedad. La industria petrolera de Guyana fue desarrollada por un consorcio liderado por ExxonMobil, mientras que la expansión de Brasil ha estado encabezada por Petrobras en colaboración en los años recientes con empresas petroleras internacionales.

Guyana alcanzó un promedio de aproximadamente 716.000 barriles diarios en 2025 y, posteriormente, superó los 900.000 barriles diarios. Según Monaldi, el país va camino de convertirse en uno de los diez mayores exportadores de crudo del mundo para finales de la década. Él atribuyó el desempeño de Guyana a la ausencia de activos petroleros estatales heredados y a la decisión del gobierno de establecer, desde una etapa temprana de su desarrollo, un marco estable de contratos de producción compartida. Estas condiciones, argumentó, limitaron una vía recurrente para la intervención estatal en la industria regional.

El marco contractual que sustenta los proyectos en producción en el bloque Stabroek es distinto a los términos fiscales introducidos para las nuevas áreas de exploración. Por tanto, la evaluación de Monaldi sobre la estabilidad de las inversiones debe interpretarse teniendo en cuenta estas diferencias, y no como una descripción de condiciones idénticas en todo el sector costa afuera de Guyana.

El análisis no presenta la propiedad estatal como un obstáculo automático para el crecimiento. Monaldi señaló que las empresas petroleras nacionales pueden convertirse en catalizadores del desarrollo cuando cuentan con objetivos comerciales claros, una gobernanza sólida y margen para colaborar con inversores privados.

Mencionó el caso de Petrobras como ejemplo de cómo una empresa controlada por el Estado puede respaldar el desarrollo a gran escala en el sector costa afuera, siempre que se mantenga una gestión comercial y se preserven las alianzas de inversión a largo plazo.

Respecto a Guyana, advirtió que su trayectoria podría cambiar si el país siguiera el patrón de expropiaciones observado en otras partes de la región. Su experiencia, señaló, constituye más bien un punto de referencia que un modelo que otros productores consolidados puedan replicar fácilmente.

«Su ejemplo reafirma que, en América Latina, la brecha en la producción no ha radicado principalmente en el subsuelo, sino en la superficie: en las instituciones que potencian o limitan la forma en que se despliegan el capital y la tecnología», concluyó.

By OilNOW