Jun 11, 2026
Todo el riesgo en una sola cesta
Reflexiones sobre una internacionalización decidida que PDVSA nunca emprendió.
Maria Angela Capello, PhD/Red Tree Consulting
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¿Y si la tercera empresa petrolera más grande del mundo, con reservas que superaban la imaginación y una fuerza técnica reconocida globalmente, hubiera decidido plantar su bandera más allá del Lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco, para adentrarse en las profundidades del Golfo de México, las costas de África Occidental o las cuencas sedimentarias de Asia? La pregunta es, quizás, una de las más reveladoras que puede formularse hoy al reflexionar sobre la trayectoria de PDVSA.
La reciente noticia de que Petrobras ha firmado ocho nuevos bloques exploratorios en aguas profundas de Costa de Marfil enciende una reflexión que merece espacio en cualquier foro serio de la industria: ¿por qué PDVSA, en sus años de mayor esplendor, nunca desarrolló una presencia internacional comparable a la de sus pares en el universo de las Compañías Nacionales de Petróleo (NOC)?
Petrobras no es el único ejemplo de una NOC que eligió mirar más allá de su propio territorio. ENI, la empresa energética italiana, un país que en su momento prácticamente no tenía reservas petroleras, opera hoy en más de 60 países, con activos en África, Asia, Europa y América. Petronas, la NOC de Malasia, un país con reservas considerablemente menores a las de Venezuela, ha mantenido presencia en exploración y producción en más de 35 naciones y ha construido una reputación técnica de primer nivel. KUFPEC (Kuwait Foreign Petroleum Exploration Company) fue creada específicamente para explorar fuera de Kuwait, y hoy tiene portafolios activos desde el Mar del Norte hasta el Pacífico. Ecopetrol, la NOC colombiana, con una producción aproximada de 700.000 barriles de petróleo equivalente por día, avanza también en su internacionalización upstream.
En su mejor momento, entre principios de los años noventa y 2003, PDVSA era reconocida como la tercera empresa petrolera más grande del mundo, con una producción que rondaba los 3,2 a 3,5 millones de barriles diarios y reservas certificadas que hacían palidecer a muchas naciones petroleras. Era una empresa con ingenieros y geocientíficos de clase mundial, con alianzas estratégicas con las mayores IOC del planeta y con una estructura financiera que le permitía (o hubiera permitido) pensar en horizontes mucho más amplios y ambiciosos. Para calibrar esa magnitud: Petronas produce hoy cerca de 1,7 millones de boed en operaciones internacionales; Ecopetrol ronda los 700.000 boed; y Petrobras, con toda su expansión internacional en curso, registró 2,7 millones de barriles diarios equivalentes netos en el primer trimestre de 2026. PDVSA, en su auge, y hace ya más de 20 años, superaba a todas ellas.
Es comprensible que, con las reservas más grandes del planeta y desafíos técnicos descomunales en sus propios territorios, el foco estuviera orientado hacia adentro. La paradoja nace de manera muy natural: cuando tienes décadas de trabajo garantizado en casa, el impulso de salir al mundo pierde urgencia. Pero precisamente esa abundancia pudo haber servido como trampolín hacia afuera.
La diversificación geográfica es más que una estrategia de crecimiento, pues es fundamentalmente una herramienta de gestión de riesgo. Las empresas que operan en múltiples jurisdicciones construyen un escudo ante eventos adversos locales: cuando las condiciones cambian en un país, las operaciones en otros sostienen la continuidad del negocio, preservan el flujo de caja y mantienen activo el capital humano y técnico. ENI, Petronas y ahora Petrobras parecen saberlo y manejarlo muy bien. Una compañía de mayor escala geográfica es, estructuralmente, más difícil de afectar en su totalidad por coyunturas circunscritas a un solo territorio.
Uno de los pocos destellos de presencia internacional consolidada de PDVSA en el exterior (porque los hubo, pero tímidos y de pequeña escala) fue CITGO, su filial de refinación en los Estados Unidos. Tres refinerías, miles de kilómetros de ductos y una red de comercialización que hoy sigue en pie. Pero CITGO es un caso de downstream. Una apuesta por el upstream (me refiero a exploración y producción específicamente) en geografías diversas habría sido cualitativamente distinta: habría implicado que las capacidades técnicas de PDVSA compitieran y se enriquecieran en cuencas diversas, con reglas de juego variadas y socios de primer nivel. Incluso se pudieran imaginar escenarios en los que CITGO, que es de downstream, pudo haber abierto puertas hacia operaciones E&P en Norteamérica, explorando una integración vertical más ambiciosa. ¿Sería PDVSA hoy el aliado natural para operar cuencas complejas en otras latitudes, con personal altamente capacitado ¿habrían sido esas operaciones internacionales semilleros de talento técnico de alto nivel? ¿Hubiera convertido esa presencia global a PDVSA en una escuela técnica de alcance mundial? Estas son preguntas que necesariamente quedarán sin respuestas. Pero son preguntas que pudieran servir como reflexiones para plantear escenarios en la reconstrucción del sector petrolero venezolano, donde la transición actual pudiera apalancar o en cambio, disminuir el rol de PDVSA.
Mientras Petrobras comienza su exploración en la Costa de Marfil, me pareció útil reflexionar sobre los caminos no transitados. Diversificar riesgo, exportar conocimiento técnico, construir presencia en cuencas distintas: esas son las apuestas que definen la resiliencia de una NOC en el largo plazo.
Para saber más
- Petrobras: https://petrobras.com.br/en
- ENI: Operaciones en más de 60 países https://www.eni.com/en-IT/home.html
- KUFPEC: Kuwait Foreign Petroleum Exploration Company https://www.kufpec.com/en/
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Sobre la autora
Maria Angela Capello, PhD, es una líder en la yuxtaposición de sostenibilidad, geociencias, equidad de género y gestión técnica en energía, integrando estos enfoques para promover una transformación ética y global del sector. Miembro Honorario de la SPE, Miembro Vitalicio de la SEG, Directora en AGI y Co-Chair en UNECE, ha sido reconocida con el título de Cavaliere por el Presidente de Italia. Es autora de más de 100 publicaciones técnicas y cuatro libros, y promueve una transformación ética y sostenible en el sector energético a nivel global, con énfasis en los países en desarrollo.
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Maria Angela Capello, Ph.D.
President – Red Tree Consulting, LLC
www.redtreeconsultingllc.com
mcapello@RedTreeConsultingLLC.com
+1 (281) 967 2019 – Houston, TX, USA
Graduate Research Fellow, University of Plymouth
UNECE Co-Chair Women in Resource Management
AGI Ambassador & Board Liaison https://www.americangeosciences.org/Co-Chair SPE Energy Transition Symposium 2025
Executive Editor Sustainable Geosciences: People, Planet and Prosperity