Brecha digital y desarrollo energético: los límites de la conectividad como obstáculo para la reactivación del sector petrolero en Venezuela
El mundo del trabajo cambió de manera irreversible en 2020. Lo que la pandemia del COVID-19 impuso por necesidad, trabajar desde casa, cerrar contratos por videollamada, gestionar regulaciones desde otra ciudad o incluso desde otro país, terminó consolidándose como modelo permanente. El teletrabajo se multiplicó por diez tras el inicio de la pandemia y se estabilizó en torno a un nivel cinco veces superior al nivel pre pandémico.

Hoy, servicios de consultoría técnica, asesoría legal y regulatoria, auditoría de operaciones, gestión de contratos y ventas especializadas se prestan rutinariamente de forma remota y digital en los principales mercados del mundo. La pregunta relevante para Venezuela es si el país está en condiciones de participar de esa dinámica en un momento en que su industria energética es llamada a despertar.

Un ecosistema que crece alrededor del petróleo
La reactivación de la industria petrolera venezolana no se reduce a taladros, pozos y barriles. Detrás de cada proyecto existe una cadena compleja de servicios: consultoría técnica, asesoría legal y regulatoria, gestión ambiental, auditoría financiera, formación de capital humano.

Ese es precisamente el ecosistema que Venezuela necesita activar. Y es ahí donde las telecomunicaciones dejan de ser un tema sectorial para convertirse en una condición estructural del desarrollo económico.

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Grandes inversiones en tecnología demanda la industria petrolera venezolana
“Cualquier mejora o innovación en los procesos estratégicos definitivamente incide en la rentabilidad, en refinación es donde he observado más oportunidades de utilizar a profundidad muchas de las nuevas tecnologías, incluyendo la inteligencia artificial. Sin embargo, exploración y producción, al igual que transporte y distribución, ofrecen un sin número de oportunidades que son más fáciles de implementar y menos costosas”.
“En Venezuela en las últimas décadas se perdió la inercia que se traía en el desarrollo de las telecomunicaciones, además ha habido un cambio de los actores en el sector, así como una reducción de las alternativas de servicios. Hay nuevos actores y la interrogante está sobre sus procesos de ciberseguridad y confidencialidad de la información, que son prioridad para la industria petrolera y petroquímica”.
“Es cierto que hay una brecha, pero también hay una gran oportunidad para construir sinergias entre las necesidades de todas las empresas privadas y las empresas comerciales, para desarrollar redes y servicios de telecomunicaciones para proveer servicios colectivamente a las diferentes empresas privadas que llegarán en el corto plazo a Venezuela”.
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