Mar 02, 2026

María Corina debe venirse ya

La paradoja del liderazgo: ¿Por qué el exceso de análisis está hundiendo a la política tradicional venezolana?

Eduardo E. Ríos

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En el fútbol de élite, existe un fenómeno fascinante personificado hoy por Messi: la capacidad de ejecutar bajo una presión asfixiante con la simplicidad de quien juega en el patio de su casa. 

Mientras otros jugadores se pierden en el cálculo de variables, biomecánica y la posición del portero, Messi reduce todo a una instrucción singular: golpear. Esta “maestría de la simplicidad” no es solo una lección deportiva; es el espejo donde se refleja hoy la fractura entre dos formas de entender la política en Venezuela: la de Enrique Márquez y la de María Corina Machado.

La trampa de la complejidad

El liderazgo convencional, representado a menudo por figuras como Enrique Márquez, suele caer 

en la trampa de la sobre-intelectualización. Su discurso se mueve en el terreno de la arquitectura institucional, la negociación técnica y la minucia jurídica. Es un liderazgo que “se llena la cabeza”.

Sin embargo, como dicta la psicología del alto rendimiento, la complejidad en momentos de crisis no genera soluciones, sino parálisis. Cuando un equipo —o un país— está bajo una presión histórica, no necesita una disertación académica; necesita dirección. El error del análisis infinito es que transfiere ansiedad al ciudadano. Si el líder duda, calcula en exceso o condiciona cada paso a la reacción del “portero” (el sistema), el electorado percibe esa vacilación como falta de control.

La claridad como superpoder

En el otro extremo del espectro, María Corina Machado ha comprendido que la claridad supera a la complejidad. Su estrategia no se basa en ignorar los obstáculos, sino en eliminarlos de su pensamiento estratégico para priorizar la ejecución.

Cuando el objetivo es singular —”Hasta el final”—, el mensaje se vuelve inmune al ruido. Esta simplicidad no es ingenuidad; es el resultado de años de preparación. Los artículos sobre el liderazgo de élite señalan que la fluidez nace del trabajo previo: cuando las “repeticiones” se han hecho, la estrategia se convierte en instinto. Mientras Márquez parece estar todavía calculando la trayectoria del balón (el voto popular), Machado ya ha decidido dónde va a colocar el disparo, actuando de forma “independiente del portero (la oposición a ella)”.

El peligro de pensar demasiado

Pensar demasiado ralentiza la ejecución y crea dudas. En la política venezolana actual, el impulso lo es todo. Un liderazgo que se detiene a analizar cada fotograma de la jugada política corre el riesgo de perder el momento oportuno. Los líderes que confían en su preparación avanzan con convicción; los que dudan, pierden el favor de las mayorías.

Los líderes de élite no eliminan la complejidad de su entorno —Venezuela sigue siendo un escenario hipercomplejo—, pero sí la eliminan de su narrativa. Simplificar el objetivo es un acto de valentía y de maestría política.

Conclusión: El momento de “golpear”

Estamos en un punto donde la multitud es más ruidosa y las consecuencias más trascendentales. En este escenario, el electorado busca al líder que dé un paso al frente y sea capaz de ejecutar con decisión.

El liderazgo de Enrique Márquez corre el riesgo de quedarse en la teoría, en el “pensar demasiado” que sabotea la acción. Por el contrario, el fenómeno de Machado se sostiene en la premisa de que el pensamiento más simple, ejecutado con confianza absoluta, suele ser el decisivo. Al final del día, en la política como en los penaltis, el resultado no se le da al que mejor explica la jugada, sino al que tiene la determinación de marcar el gol.

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MSc. Eduardo E. Ríos (eerios@hotmail.com)

El MSc. Eduardo E. Ríos se graduó en la Universidad del Zulia en 1965 como ingeniero de petróleo y desde entonces ha trabajado en la industria petrolera. En 1973 obtuvo el grado de Magíster en Ingeniería de Petróleo. Desde ese mismo año ha sido profesor contratado de la Universidad del Zulia, siendo actualmente profesor en el Post Grado de Ingeniería de Petróleo. Trabajó durante 32 años en las áreas de Ingeniería de Yacimientos, Producción, Relaciones Técnicas, Computación, Telecomunicaciones, y Protección Integral de PDVSA. En 1995 hizo el post grado en Finanzas y en el 2013 el de Turismo en la Universidad del Zulia. Actualmente está jubilado de PDVSA y dedicado a la enseñanza de la Ingeniería de Petróleo, Gerencia y Turismo