Ene 06, 2026
Reconocimiento a los Petroleros
PDVSA alcanzó importantes logros gracias a algunos de sus dirigentes, de los cuales muchos no recibieron el reconocimiento que merecían como verdaderos próceres en la historia petrolera de Venezuela.
Juan M. Szabo
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A lo largo de la existencia de la PDVSA originaria, se alcanzaron importantes logros gracias, en gran parte, a la perseverancia y tenacidad de algunos de sus dirigentes. Sin embargo, muchos de estos profesionales no recibieron el reconocimiento que merecían como verdaderos próceres en la historia petrolera de Venezuela durante los primeros veinticinco años tras la creación de la empresa.
PDVSA era, en efecto, una empresa de todos los venezolanos, aunque la mayoría de la población no era consciente de ello.
El Proceso de Nacionalización y su Contexto
La mayoría de los estudiosos del proceso de nacionalización coinciden en que su ejecución era políticamente inevitable. No obstante, también señalan que el momento escogido para llevar a cabo dicha nacionalización no fue el óptimo, considerando el entorno particular del sector petrolero en aquellos años. La competencia internacional en el comercio de crudos era cada vez mayor y la calidad de los productos venezolanos era recibida con frialdad y cierto antagonismo por parte del mercado internacional de hidrocarburos, lo que supuso un reto para la recién formada empresa estatal.
PDVSA se encontraba en desventaja frente a sus competidores, ya que sus recursos principales consistían en crudo pesado y sus productos estaban dominados por residuales de alto contenido de azufre, resultado de refinerías poco sofisticadas. Este escenario supuso un desafío relevante para la empresa.
El Proyecto MPRA y el Liderazgo de Ernesto Sugar
Ante esta situación, PDVSA, a través de su filial Lagoven, decidió otorgar máxima prioridad a la mejora de los patrones de refinación. Sin embargo, tanto dentro como fuera de la empresa existían posturas encontradas respecto a la conveniencia de esta estrategia. A pesar de ello, lograr los permisos y ejecutar el proyecto MPRA (Mejoramiento de Patrones de Refinación de Amuay) fue posible gracias al liderazgo de Ernesto Sugar, Vicepresidente de la Junta Directiva de Lagoven. Sugar, geólogo de formación, orientó su carrera hacia la planificación y economía petrolera. Con un carácter excepcionalmente firme y el respaldo de un equipo de alto nivel, logró, contra todas las adversidades, la aprobación, negociación, construcción y puesta en marcha del proyecto. Este paso representó un avance fundamental en la optimización de los productos elaborados en las refinerías del país.
La Cuantificación de Recursos y la Exploración Costa Afuera
A medida que PDVSA fue resolviendo progresivamente el problema de la calidad de los productos que producía y exportaba, especialmente hacia su principal mercado, Estados Unidos, la empresa asumió el reto de cuantificar los recursos hidrocarburíferos disponibles en el país. Al recibir las reservas en libros en 1976, se evidenció que estas eran notablemente bajas, una consecuencia directa de años de exploración limitada por la expectativa de una vida recortada de las concesiones y por la estricta metodología empleada para contabilizar reservas, orientada principalmente a optimizar la depreciación por unidad de producción.
PDVSA estableció como prioritarias dos áreas de gran trascendencia para el futuro de la industria: en primer lugar, la Faja Petrolífera del Orinoco, que por su magnitud tenía el potencial de convertirse en el principal activo del sector, siempre que se lograra una producción comercialmente viable; en segundo lugar, las aguas territoriales venezolanas, que, salvo contadas excepciones de poca relevancia, seguían siendo prácticamente inexploradas y con importancia geopolítica.
En el caso concreto de la exploración costa afuera, cada filial de PDVSA recibió la responsabilidad exploratoria sobre una parte de las aguas territoriales. A Lagoven S.A. le correspondió toda la zona al este de la isla de Margarita que comprendía el norte y el Golfo de Paria, así como la Plataforma Deltana al sureste de Trinidad y hasta las aguas correspondientes a la Zona en Reclamación con Guyana. No se disponía de personal con experiencia operativa en esta tecnología, que se encontraba en pleno desarrollo a nivel internacional. Sin embargo, los geólogos de exploración, bajo la supervisión de Claus Graf en el caso de Lagoven, ya habían identificado prospectos en todas estas áreas. El gran reto residía en la perforación de pozos, muchos de ellos en ubicaciones remotas y en su mayoría con implicaciones geopolíticas debido a la cercanía de fronteras internacionales. De hecho Cancillería determinó la secuencia cronológica para las actividades cercanas a los límites.
En esa época estaban vigentes los convenios tecnológicos con las antiguas concesionarias, en el caso de Lagoven con Exxon. Lo natural habría sido aprovechar la amplia experiencia de esta compañía para suplir las necesidades de la inminente actividad exploratoria. Sin embargo, se descubrió que las operaciones costa afuera no estaban contempladas en los términos del acuerdo, y modificarlo para incluirlas hubiese requerido reabrir negociaciones, lo cual se consideró inconveniente.
En este contexto, Brígido Natera, entonces Gerente de Producción, hizo valer su carácter decidido y su compromiso con el país, convenciendo a la Junta Directiva de que era posible alcanzar los objetivos propuestos sin recurrir al Convenio con Exxon. Para ello, se conformó un equipo con personal experimentado de las operaciones en el Lago de Maracaibo, jóvenes profesionales formados en el programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho y el apoyo de un asesor internacional de alto nivel. Durante la preparación logística y la contratación de equipos, se organizó un programa intensivo de formación para todo el personal en los taladros y bases de suministro de una de las grandes contratista de la época: Global Marine.
Sin retrasos significativos, el 11 de Octubre de 1979 se inició la perforación del primer pozo frente a la desembocadura del río Orinoco, el Guarao 1X. Al concluir la campaña exploratoria, se habían descubierto más de 24 TCF de gas natural en aguas relativamente someras, con niveles de productividad sin precedentes en Venezuela hasta ese momento. La perseverancia y capacidad gerencial de Brígido Natera resultaron determinantes para alcanzar este hito en la historia de PDVSA.
Desarrollo Petroquímico y Diversificación Económica en Venezuela
En paralelo al fortalecimiento de PDVSA dentro del sector de hidrocarburos, se identificó la necesidad estratégica de diversificar la economía venezolana. En este contexto, el desarrollo petroquímico adquirió especial importancia en un país caracterizado por la abundancia de recursos gasíferos y petroleros. A finales de la década de 1970, el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP), que enfrentaba dificultades operativas, fue transformado mediante decreto presidencial en la empresa Pequiven S.A. El principal objetivo de esta decisión consistió en sanear la institución y, posteriormente, convertirla en filial de PDVSA. El proceso de reestructuración resultó exitoso, lo que permitió la recuperación financiera de la empresa y el inicio de la generación de utilidades.
No obstante estos avances, se evidenció que Pequiven, como empresa de dimensiones relativamente pequeñas y con plantas instaladas bajo la política de sustitución de inversiones, requería expandirse mediante proyectos de alcance internacional para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. Sólo a través de esta expansión podría contribuir significativamente al crecimiento económico nacional y generar un flujo importante de divisas para el país.
El objetivo de expansión se mantuvo presente durante años sin que se concretaran avances sustanciales, situación que experimentó un cambio significativo con la llegada de Hugo Finol a la presidencia de Pequiven. Finol impulsó la ejecución efectiva del plan estratégico existente y estableció mecanismos innovadores para su implementación, lo que dio lugar a la mayor expansión petroquímica en la historia del país. Su liderazgo, sustentado en el aprovechamiento óptimo del talento gerencial y directivo, resultó determinante para propiciar un periodo de crecimiento sin precedentes en la industria petroquímica nacional.
Durante su gestión, Pequiven centralizó la promoción de proyectos conjuntos con empresas privadas nacionales e internacionales, facilitando un proceso que rápidamente generó resultados positivos, tanto en el complejo zuliano de El Tablazo como en el nuevo Complejo Petroquímico de Oriente, ubicado en Jose, Estado Anzoátegui.
Un aspecto relevante de esta expansión fue el modelo de financiamiento adoptado. Las empresas mixtas recurrieron a esquemas de financiación de proyectos sin recurso a Pequiven, mientras que los proyectos propios se ejecutaron principalmente con fondos provenientes del flujo de caja de la empresa, complementados con aportes menores de la casa matriz y repagados mediante un mecanismo innovador de retro-financiamiento que implicó la conversión de deuda soberana en inversión.
Tras aproximadamente cinco años, la industria petroquímica venezolana alcanzó un alto grado de madurez, contando con múltiples plantas propias y empresas mixtas donde la mayoría accionaria correspondía al sector privado. Entre ellas destacan las plantas de olefinas, clorosoda, resinas plásticas, MTBE, metanol y amoniaco/urea, que abastecían el mercado nacional y exportaban volúmenes significativos de productos petroquímicos. Adicionalmente, existía una planta de BTX en Cardón lista para iniciar su construcción, cuyo desarrollo se vio truncado por cambios en las políticas durante las tres décadas siguientes.
Legado y Proyección Futura
El crecimiento liderado por Hugo Finol resistió los cambios de las siguientes tres décadas. Hoy, la industria petroquímica venezolana busca una “Finolización” como clave para su recuperación junto al sector de hidrocarburos, un proceso que se proyecte como inminente.
Crisis y Estrategia de Colocación de Crudos Pesados en los Años 80
Durante la década de los ochenta, Venezuela enfrentó desafíos significativos para comercializar sus crudos pesados, en particular el tipo BCF-17, similar al Merey 16. La competencia en el mercado petrolero se intensificó debido a la entrada de suministros adicionales provenientes del mar del Norte, Rusia y países del golfo Pérsico. Esta situación se vio agravada por la rivalidad directa con el crudo Maya mexicano y la política de venta basada en precios notificados, lo que colocó al país en una posición compleja y desfavorable.
Con el propósito de mejorar la comercialización de los crudos pesados, a principios de los años ochenta se establecieron acuerdos con la empresa Veba Oel, buscando vías de colocación de nuestros crudos. No obstante, la ejecución del primer proyecto de internacionalización generó resistencia política y críticas hacia el mecanismo implementado y la limitada capacidad de procesamiento de crudos pesados, lo que resultó en una pausa temporal de la iniciativa, a pesar de que los fundamentos del proceso de “internacionalización” era robusto: la integración vertical con el mercado consumidor aseguraba la continuidad de las exportaciones, especialmente si las oportunidades incluían capacidad de conversión profunda.
Relanzamiento del Proyecto de Internacionalización
Sin realizar anuncios públicos, Pablo Reimpell, primer vicepresidente de PDVSA, logró obtener el respaldo político necesario para reactivar el proceso de internacionalización. Se instruyó a las filiales Lagoven, Maraven y Corpoven para identificar posibles socios y negociar acuerdos, bajo la supervisión de un comité conformado por Pablo Reimpell, Ángel Olmeta, Jorge Zemella y Carlos Omaña.
En Lagoven, dirigido por Ángel Olmeta y con la colaboración de un equipo multidisciplinario, se inició el proceso de selección de socios estratégicos y negociación de términos de cooperación y/o adquisición, centrándose en dos empresas: Citgo y Champlin. Pese a los obstáculos políticos y la burocracia interna en PDVSA, la gestión de Pablo Reimpell fue decisiva para superar dichos retos.
Finalmente, se concretó la adquisición del 50% de ambas empresas y se formalizaron acuerdos para el suministro de crudo pesado venezolano a las refinerías de Lake Charles y Corpus Christi, ubicadas en Luisiana y Texas. La capacidad de negociación y liderazgo de Pablo Reimpell fue fundamental para fortalecer la posición de Venezuela en la colocación de sus crudos pesados en el competitivo mercado estadounidense.
La Apertura Petrolera en Venezuela: Contexto, Obstáculos y Logros
Venezuela ha contado históricamente con amplios recursos hidrocarburíferos, lo que le ha conferido una posición relevante dentro del mercado energético global. Asimismo, el país logró integrarse en los sistemas internacionales de refinación y comercialización, lo que abrió las puertas a potenciales incrementos de producción petrolera en acorde con la magnitud de sus reservas.
No obstante, Venezuela enfrentaba el desafío de financiar simultáneamente tanto las necesidades estatales —en el contexto de una población en crecimiento— como las inversiones requeridas para la expansión de su industria petrolera. Esta dualidad constituía una barrera significativa para una industria bajo total control estatal, según la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos (LOREICH), promulgada en 1975, durante el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez.
Esta nueva Ley, también llamada de Nacionalización, contenía una disposición particular en su articulado: el Artículo 5º, debatido extensamente en el Congreso y criticado por muchos por ser considerado como un mecanismo de flexibilidad. Este artículo, en su primer párrafo, permitía la utilización de contratos operativos con empresas privadas, siempre que no se alterase la naturaleza esencial de las actividades reservadas al Estado.
El segundo párrafo del Artículo 5º habilitaba la celebración de convenios de asociación con entidades privadas, sujetos a requisitos tales como conveniencia e interés público, mantenimiento del control estatal, duración determinada y aprobación previa por parte del Congreso en sesión conjunta. Este instrumento resultó clave para la implementación de los principales proyectos en el sector nacionalizado.
Mediante la combinación de contratos operativos y diversos convenios de asociación, se materializó la denominada “Apertura Petrolera”, que impulsó la exploración y desarrollo comercial de la Faja Petrolera del Orinoco, la mayor acumulación de reservorios de crudo extrapesado a nivel mundial.
A pesar de la claridad del marco legal, algunos sectores políticos plantearon la necesidad de revisar la LOREICH para definir de manera más específica los alcances y excepciones de la reserva estatal; sin embargo, estas solicitudes no prosperaron y sus proponentes se empeñaron en obstaculizar el proceso de socialización y aprobación. A lo largo de este prolongado y arduo proceso, se celebraron múltiples reuniones con legisladores y otros actores relevantes. La gestión estuvo liderada por Luis Giusti, presidente de PDVSA, quien desempeñó un papel central en toda esta etapa de cabildeo, inclusive, logró obtener el respaldo del presidente Rafael Caldera, previamente opositor al artículo 5º en su función de senador.

Finalmente, la Apertura Petrolera fue aprobada por una mayoría abrumadora en sesión conjunta del Congreso Nacional. Además de la aprobación legislativa, Giusti consolidó un equipo técnico y asesor que ejecutó el proceso de manera eficiente y pulcra.
Como resultado de la Apertura Petrolera, la capacidad de producción aumentó en más de 1,5 millones de barriles diarios, con inversiones estimadas superiores a 35 mil millones de dólares provenientes de empresas privadas nacionales e internacionales. Adicionalmente, se obtuvieron cerca de 2.500 millones de dólares mediante la emisión de bonos en los procesos licitatorios.
Impacto y Legado
Los resultados de la Apertura Petrolera trascienden las cifras de producción e inversión: el proceso demostró la viabilidad económica del desarrollo de la Faja del Orinoco bajo condiciones competitivas, consolidando así la potencialidad del sector petrolero. Por otro lado, la experiencia y el conocimiento adquirido representa asimismo un recurso estratégico para abordar los desafíos futuros en la recuperación de la industria de los hidrocarburos en Venezuela.
Por último, frente a la polarización y el auge de críticas difundidas, la mayoría sin fundamento, a través de medios sociales, resulta pertinente destacar el liderazgo de Luis Giusti como presidente de PDVSA y principal artífice de la Apertura Petrolera, hecho que permitió la modernización y apertura de la industria venezolana hacia nuevas tendencias y oportunidades internacionales.
Juan Szabo