La apertura del sector petrolero venezolano: alcances, riesgos institucionales y condiciones mínimas para la inversión

……………………

En el año 2001, Venezuela llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios y ocupaba el primer lugar mundial en exportaciones según la OPEP. Veinticinco años después, la producción ronda menos del millón de barriles diarios, y si bien el país que posee las mayores reservas probadas del planeta, terminó importando gasolina y diluyentes para sostener su propio sistema energético, gracias a la debacle diseñada por 27 años del régimen chavista.

En los campos del Zulia o del oriente del país, los taladros de perforación detenidos y las estaciones de flujo corroídas son más que una metáfora visual: son la evidencia física de un modelo que prometió soberanía absoluta y terminó en colapso operativo.

Es en ese contexto que la Asamblea Nacional aprobó, en enero de 2026 y en apenas dos sesiones, una reforma parcial a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, marcando una ruptura explícita con el monopolio petrolero estatal que definió el discurso oficial durante un cuarto de siglo.

Lee el artículo completo en nuestra página web y conoce más detalles sobre las oportunidades, desafíos y limitaciones en la implementación de la reforma a la Ley de Hidrocarburos en Venezuela. 

LEER ARTÍCULO

 

Ley de Hidrocarburos: una apertura sin un marco institucional sólido

“Aunque la reforma envía una señal de apertura, todavía persisten factores que pesan muchísimo en la decisión de invertir: alto riesgo país, condiciones contractuales complejas, concentración de decisiones en el Ejecutivo, entorno político incierto y problemas sociales estructurales y profundos”.
La seguridad jurídica no depende únicamente de la existencia del arbitraje, sino de la disposición real del Estado a respetar esos mecanismos y cumplir sus decisiones. De modo que, si el entorno institucional no garantiza ese respeto, el arbitraje puede terminar siendo más una señal simbólica que una garantía efectiva”.
Cualquier cambio de ley no resuelve un problema central de Venezuela: la ausencia de reglas estables y de instituciones confiables. Es necesario un cambio en el Modelo Político de Conducción del país“. 
LEER ENTREVISTA