Ene 21, 2026
Halliburton reingresa a Venezuela
El CEO Jeff Miller ha declarado que podrían estar operativos en “cuestión de meses”, apoyándose en su experiencia histórica en el país desde 1938 y en su estructura logística.
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El anuncio de Halliburton sobre un reingreso acelerado a Venezuela va mucho más allá del debate petrolero. Tiene implicaciones directas y relevantes para el mercado laboral venezolano, especialmente en sectores intensivos en capital humano calificado, el cual podría ser más rápido que en ciclos previos de inversión petrolera. A diferencia de los operadores petroleros, las empresas de servicios funcionan con modelos más flexibles: activos móviles, menor inversión de largo plazo y alta dependencia de talento especializado. Esto les permite reaccionar rápidamente ante cambios regulatorios y políticos, como los que hoy se anticipan en Venezuela.
Desde la perspectiva del empleo, hay varios elementos clave:
- Reactivación de demanda por perfiles técnicos y profesionales: ingenieros, geocientíficos, técnicos de campo, especialistas en mantenimiento, seguridad industrial, logística y gestión de proyectos.
- Retorno y reconexión de talento venezolano: Halliburton mantiene cerca de 600 profesionales venezolanos en sus operaciones globales, lo que abre la puerta a esquemas de repatriación, rotación regional o transferencia de conocimiento.
- Capacitación y actualización tecnológica: la rehabilitación de pozos existentes y trabajos de intervención requieren estándares operativos modernos, lo que implica inversión en formación y certificaciones.
Efecto arrastre sobre servicios conexos: transporte, alimentación industrial, servicios técnicos, seguridad, salud ocupacional y soporte administrativo.
En un entorno donde otras firmas conservaron presencia durante el período de sanciones, el regreso de actores que se retiraron en el 2019 abre un nuevo escenario competitivo, no solo para el mercado energético, sino también para el empleo calificado en Venezuela.
Más allá de la geopolítica y de PDVSA, este proceso plantea una pregunta central:
¿está el país preparado —en talento, regulación laboral y entorno institucional— para absorber una reactivación acelerada de la demanda de trabajo especializado?
Ahí es donde se jugará buena parte del impacto real de esta nueva etapa.