Viendo caer la nieve
Hoy me asomo a la ventana y veo caer una densa y plácida nevada. Ello me estruja el corazón porque la contemplación de cada nevada era un momento mágico a disfrutar juntos, Marianela y yo. Nunca pudimos liberarnos de ese sentimiento de admiración y sorpresa casi religiosa frente al espectáculo de la nieve, cubriendo el paisaje de blanco…
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