Oct 07, 2026
La Cumbre sin luces
Recientemente se celebró en Caracas, la denominada Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela (VIOGS 2026), sin pena ni gloria, con asistencia de tres cuartos de plaza, con notorio vacío de los palcos de sombra.
Aquiles A. Prieto/Comunicador Caraqueño
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No obstante, nadie se dispuso a subir la cumbre, ni la misma concluyó con alguna mera formal declaración conjunta. Más bien fue sólo un choque entre las moderadas expectativas de inversión, y los severos desafíos estructurales del país que, hasta hoy, nadie presenta soluciones concretas y de ninguna naturaleza.
Si bien la concurrencia más que todo fue de ejecutivos y técnicos petroleros extranjeros que no se veían en Venezuela desde la “apertura petrolera” de la República Civil de los años 90 del siglo pasado, insólitamente los venezolanos de PDVSA y del “ministerio del poder popular de hidrocarburos” brillaron por su ausencia.
Tampoco los representantes de la doble dictadura que nos desgobierna, ni de los MAGA de la Casa Blanca hicieron acto de presencia, para al menos presentar algún papelito, alguna idea en el asunto petrolero venezolano del que tanto se llenan la boca el Titán del populismo y la Dama rendida.
Lo cierto es que unas trescientas personas se reunieron para conversar sobre petróleo y gas, pero se encontraron con que no había una agenda apretada para atender en escasos tres días, lo que resulta ser el problema energético de especial importancia nacional y mundial.
Tampoco se sintió la normal acogida que cualquier anfitrión debe obsequiar a sus visitantes. En verdad no lo había, ni ambiente alguno, ni lo podía haber, ante el endemoniado tutelaje que reina en Venezuela desde la feria de misiles del 3E.
Las principales realidades que marcaron el cierre, ya que el evento casi no tuvo inicio ante la ausencia de los pesos pesados, es que alguna que otra empresa extranjera, de mediana musculatura financiera, confirmó su disposición a expandir sus negocios en el país, impulsadas por las recientes reformas legales que redujeron sustancialmente la carga fiscal empresarial.
Compañías como GeoPark, colombiana, anunció planes demasiados ambiciosos, incluyendo una proyección de inversión de 7.000 millones de dólares hasta 2038, para reactivar el campo Bare en la Faja del Orinoco y elevar su producción a 90.000 barriles por día.
Pero la verdadera opinión más unánime y preocupante entre los ejecutivos fue la falta de energía eléctrica confiable en el país. Durante los escasos tres días de la cumbre, se registraron dos apagones, lo que evidenció la fragilidad del sistema entre los asistentes. Los expertos e inversionistas advirtieron que es imposible sostener una expansión petrolera masiva así, ni siquiera aumentar la producción en un solo pipote más, si la doble dictadura que desgobierna el país no estabiliza y recupera la red eléctrica nacional, para lo cual todavía no da el menor indicio por su incapacidad manifiesta.
Aunque en estos días como tantas veces antes, las autoridades anunciaron planes para incorporar 4.800 MW para fines de año, se corroboró que es totalmente incierto e improbable, un pote de humo más, pues no sólo que ya termina el 2026, sino que a fecha de hoy, no se ha iniciado ningún plan en ninguna parte. De allí que el sector privado mantenga una postura de gran cautela.
El debate en torno al gas natural concluyó igual
El problema de Venezuela no es la disponibilidad del recurso, sino la organización de su mercado interno y con quienes hacerlo. Los participantes coincidieron en que se deben fijar precios atractivos, mejorar la infraestructura básica, y conectar de manera eficiente las zonas de producción, con los centros de alta demanda que hoy sufren desabastecimiento.
Los representantes de petroleras como Repsol, española, y Maurel & Prom, francesa, sí enfatizaron y dejaron claro que el éxito no vendrá de reactivar instalaciones de forma acelerada, sino de recuperar la confiabilidad integral del sistema y asegurar empresas proveedoras de bienes y servicios, las cuales siguen escaseando en la región.
En resumen, la cumbre cerró cómo se inició sin luces. Algunos indicios se mostraron, de que el capital privado quiere retornar a Venezuela gracias a esquemas competitivos, pero que la velocidad de la recuperación petrolera dependerá de la solución urgente de las deficiencias de infraestructura y servicios públicos del país.
Pero sobre todo para lograrlo, se requiere de la voluntad de todos, para ponernos de acuerdo todos, en el cambio político hacia la democracia y el estado de derecho que debemos retomar mañana, apenas nos despertemos tempranito.
No hay tiempo que perder…en Venezuela es la cosa!
Aquiles A. Prieto