
Caracas, 3 de Septiembre de 2026
Pronunciamiento Institucional
EL FUTURO DEL NEGOCIO PETROLERO EN VENEZUELA
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Evolución Histórica
- Trayectoria y bases: Venezuela sostuvo una larga y reconocida trayectoria en la exploración, producción y aprovechamiento de sus recursos de petróleo y gas, seguida de una desafortunada etapa de deterioro que causó una reducción importante de la producción, con un marcado deterioro de su infraestructura, producto de una administración gerencial y operativa deficiente. Venezuela hoy necesita imperiosamente, reorientar su decaída economía para crear prosperidad y, la base o el motor inicial de sustento para reactivarla es el uso inteligente de sus importantes reservas petroleras. Esto ameritará crear las condiciones de confianza legítima para poder conducir procesos transparentes, que se traduzcan en reactivación ordenada de la actividad petrolera; donde impere la seguridad jurídica, el respeto a la inversión y la necesidad de un ente que regule los procesos de contratación en el país.
- Ente regulador: Durante décadas, la Industria Petrolera Nacional operó bajo un esquema robusto donde el Ministerio de Minas e Hidrocarburos fiscalizaba directamente los campos, manteniendo una relación técnica y profesional íntegra con las operadoras internacionales.
- La nacionalización y PDVSA: Con la nacionalización de la industria nació Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), consolidándose como una de las principales corporaciones petroleras del mundo gracias a su meritocracia, rigor técnico y continuidad gerencial.
- El declive estructural: A partir del año 2000, el modelo comenzó a deteriorarse debido a decisiones políticas y administrativas. La injerencia político-partidista desplazó la meritocracia, debilitó la memoria institucional por cambios frecuentes de directivos y eliminó la transparencia y la rendición de cuentas, llevando al sector a la crisis operativa actual.
Condiciones Críticas para la Recuperación del Sector
- Enfoque sistémico: La Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo (SVIP) aclara que la recuperación no consiste únicamente, en elevar la producción de barriles. Exige reconstruir las capacidades técnicas, operacionales, financieras y, principalmente, la institucionalidad sectorial.
- Gestión de yacimientos: Aunque el país posee inmensos recursos, estos deben ser certificados, actualizados y explotados mediante planificación científica y estratégica de largo plazo, tecnologías apropiadas y alta inversión, erradicando la improvisación, y esto, solo se puede conducir con empresas de reconocida experticia en la explotación petrolera.
- Seguridad jurídica: Al ser proyectos de gran magnitud y de largo alcance, se requiere un marco legal moderno, claro y estable. Los contratos deben respetar los principios de la Constitución de la República —donde los yacimientos pertenecen al país como bienes públicos y el Estado controla y regula la explotación —, garantizando reglas del juego estables para las inversiones sostenibles en el tiempo.
- Nueva arquitectura regulatoria: Se propone el fortalecimiento de la eficiencia y el robustecimiento con personal técnico, altamente calificado, del Ministerio de Petróleo y en un futuro, la creación de una Agencia Nacional de Energía autónoma (según el proyecto de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos) que organice rondas de licitación y subastas competitivas para eliminar la discrecionalidad.
Pronunciamiento
- El anuncio analizado: La SVIP toma nota de las informaciones sobre un acuerdo petrolero entre Venezuela y el Gobierno de los Estados Unidos que implicaría la explotación de 17 campos (9 en la Faja Petrolífera del Orinoco y 8 en el Occidente del país), reservas de 65.000 millones de barriles e inversiones de 100.000 millones de dólares para alcanzar 1,5 millones de barriles diarios de petróleo.
- Información divulgada: El gremio advierte que la información pública actual, no permite conocer con precisión los términos jurídicos, técnicos, ni económicos, por lo que no emite un juicio definitivo hasta conocer los contratos completos.
- Interrogantes indispensables: Reconocemos la escasez de recursos financieros, tecnológicos y de empresas de bienes y servicios venezolanas para acometer los planes de desarrollo de los campos y a su vez, los beneficios del capital privado y empresarial que aportarían los acuerdos y en tal sentido, la SVIP requiere respuestas públicas sobre los siguientes puntos esenciales:
- Modelo contractual y los derechos otorgados sobre los activos
- Participación de PDVSA y el componente nacional
- Régimen fiscal que se aplicará en cada caso
- Cronogramas de inversión y producción
- Organismos que ejercerán la regulación, fiscalización y protección de los intereses de la Nación y de los inversionistas
- Distinción clave: El gremio enfatiza que un anuncio político, solo marca una intención; un proyecto real requiere contratos, estudios técnicos, financiamiento, reservas certificadas y soporte institucional.
Visión de Futuro y el Rol del Talento Humano
- El petróleo como motor: El sector debe rediseñarse para generar valor sostenible para el país, propiciar empleo, reactivar la infraestructura y desarrollar una economía conexa que eventualmente, pueda independizarse del recurso petrolero.
- Competencia global en 2026: Venezuela debe competir en un mercado internacional complejo, condicionado por la transición energética y exigentes normativas ambientales, lo que obliga a implementar una apertura petrolera moderna y competitiva.
- Valoración del talento venezolano: La SVIP da la bienvenida a la inversión extranjera, pero recuerda que el país cuenta con una comunidad técnica altamente preparada (ingenieros, geólogos, geofísicos, economistas, abogados, etc.) con amplia experiencia que debe ser el pilar fundamental de la reconstrucción.
- Conclusión gremial: El futuro de la industria debe sostenerse sobre la conjunción de producción y soberanía, capital nacional y extranjero, inversión e institucionalidad; rechazando de manera categórica la opacidad y la improvisación. Debe construirse sobre el conocimiento, la estabilidad orgánica, la transparencia, la seguridad jurídica y la confianza.
- Continuaremos analizando este proceso, en la medida que conozcamos los detalles de los contratos, enfatizando en la importancia suprema de la legitimidad institucional.
Ese es el compromiso que asumimos como profesionales y como venezolanos.
La reconstrucción de la industria petrolera será también, parte fundamental de la reconstrucción de Venezuela.