Sep 07, 2026
Soberanía energética: el derecho de decidir sobre lo propio
El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia define soberanía como “el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente” y, en el ámbito del derecho internacional, como “la facultad de adoptar libremente sus decisiones y ejercer los poderes estatales.”
Por Maria Angela Capello, PhD — Septiembre 2026
………………
En la práctica, sin embargo, esa facultad rara vez existe sin condiciones.
Soberanía: lo que dice el derecho y lo que dice la historia
Los juristas y politólogos distinguen entre soberanía de jure —la reconocida formalmente por el derecho internacional y los tratados— y soberanía de facto, que es la capacidad real de ejercer ese poder sobre el territorio propio. Un Estado puede tener pleno reconocimiento internacional y ser, al mismo tiempo, incapaz de defender su territorio frente a un actor externo con mayor capacidad operativa.
El conflicto de las Islas Malvinas lo ilustra de una manera muy precisa. Argentina ejercía y reclamaba soberanía sobre ese territorio desde el siglo XIX; en 1982 intentó consolidarla militarmente. El Reino Unido, con apoyo de aliados, recuperó las islas en 74 días. El argumento jurídico argentino no cambió —de hecho, sigue vigente en foros internacionales— pero la soberanía de facto sobre ese territorio permanece fuera de su alcance. Derecho y capacidad operativa son dos cosas distintas, y la segunda determina la primera en los momentos que importan.
En sentido estricto, la soberanía plena está reservada a quienes pueden garantizarla militarmente de forma autónoma; la mayoría de los estados ejerce la suya bajo el amparo de alianzas colectivas o del orden internacional que otros sostienen.
Soberanía energética: el recurso es de quién lo decide
El petróleo es más que un commodity – producto básico para la producción de bienes y servicios – para convertirse en el recurso estratégico que definió la historia del siglo XX. Las naciones que lo controlaron moldearon el orden mundial; las que no, negociaron desde una posición de debilidad estructural. Esa lógica sigue vigente, aunque el recurso en disputa ya no sea únicamente el barril de crudo.
La soberanía energética es el derecho de un Estado a tomar decisiones independientes sobre la generación, distribución y uso de su energía. Que el recurso esté en el subsuelo no garantiza ese derecho. La República Democrática del Congo tiene una de las mayores capacidades hidroeléctricas del planeta y produce más del 70% del cobalto mundial; pero solamente el 17% de su población tiene acceso regular o confiable a electricidad. Nigeria, el mayor productor de petróleo de África, debe importar productos derivados del petróleo, en particular combustible, porque su capacidad de refinación no alcanza para su propio mercado. La abundancia del recurso y la soberanía sobre él son medidas distintas que frecuentemente divergen.
Los países con mayor soberanía energética de facto combinan reservas significativas con control institucional y capacidad técnica propia. En The New Map (2020), Daniel Yergin documenta cómo la revolución del shale transformó la posición de Estados Unidos: de mayor importador de energía del mundo pasó a ser el mayor productor de petróleo y gas, lo que amplió considerablemente su margen de maniobra en política exterior. El caso contrario lo ilustran economías avanzadas como Japón o Corea del Sur, que importan más del 90% de su energía con la consiguiente limitación de su autonomía estratégica.
El nuevo mapa: minerales críticos y la redistribución de la dependencia
La transición energética está redibujando estas relaciones. El litio, el cobalto y las tierras raras se han convertido en los nuevos recursos estratégicos, y el Triángulo del Litio —Chile, Argentina y Bolivia— concentra más del 50% de las reservas mundiales. China, sin embargo, controla más del 75% del procesamiento de minerales críticos y fabrica la gran mayoría de los paneles solares del mundo. Las energías renovables distribuyen la capacidad de generar electricidad, pero la cadena de valor que las hace posibles sigue concentrada en pocos actores. Los países que no anticipen esa dinámica arriesgan reemplazar una dependencia por otra.
Energía, soberanía y prosperidad
Noruega y Kuwait —los casos más estudiados de gestión exitosa— convirtieron la renta del recurso en capital institucional que trasciende al recurso mismo, a través de marcos regulatorios que priorizaron el largo plazo sobre el gasto corriente, como tratamos en el articulo de la semana pasada, y también han logrado una acumulación paciente, paulatina y muy efectiva de capacidad técnica nacional.
Avanzar hacia la soberanía energética es, en sí mismo, un recorrido hacia la prosperidad. Desarrollar control real sobre el sistema energético de un país implica necesariamente formación de capital humano nacional y construcción de capacidad institucional propia; en ese proceso, los ciudadanos ganan acceso a energía más confiable y asequible, condición que sustenta cualquier mejora real en el nivel de vida.
En The New Map, Yergin señala que el nuevo orden energético depende menos de quién posee el recurso que de quién tiene la capacidad institucional de convertirlo en prosperidad duradera — una distinción que resume muy bien lo que ha separado históricamente a los países que aprovecharon la renta del petróleo de los que la dejaron pasar.
Para Venezuela, estas preguntas dejan de ser académicas en el momento en que se firman contratos específicos sobre reservas que pertenecen a la nación en condiciones sobre las que los venezolanos conocen poco y han podido debatir casi nada. Venezuela atraviesa hoy un período de transición en el que mayor transparencia beneficiaría a todas las partes involucradas.
La soberanía energética se mide, al final, en la capacidad de decidir —con transparencia y con mandato legítimo— qué se hace con el recurso, cómo se extrae y en beneficio de quién. Como muestra la experiencia internacional, esa capacidad de decisión sobre el propio recurso es la que ha separado históricamente a los países que construyeron prosperidad con su petróleo de los que no lo lograron, y para Venezuela, esto es crítico.
………….
Para Saber Más
Diccionario de la lengua española – soberanía — Real Academia Española. Definición oficial del término, incluyendo sus acepciones en derecho constitucional y derecho internacional público.
The Prize – Daniel Yergin — Historia del petróleo como recurso estratégico que moldeó el orden mundial del siglo XX. Premio Pulitzer 1992.
The New Map – Daniel Yergin — Análisis de cómo la revolución del shale, las renovables y la geopolítica están redibujando el mapa energético global. Penguin Books, 2020.
Global Critical Minerals Outlook 2026 – IEA — Informe anual de la Agencia Internacional de Energía sobre oferta, demanda y concentración geográfica de los minerales esenciales para la transición energética.
African Clean-Energy Sovereignty Can’t Wait — Fadhel Kaboub, Project Syndicate (abril 2026). Análisis sobre la urgencia de que África construya soberanía energética basada en renovables.
……………….

Sobre la autora
Maria Angela Capello, PhD, es una líder en la yuxtaposición de sostenibilidad, geociencias, equidad de género y gestión técnica en energía, integrando estos enfoques para promover una transformación ética y global del sector. Miembro Honorario de la SPE, Miembro Vitalicio de la SEG, Directora en AGI y Co-Chair en UNECE, ha sido reconocida con el título de Cavaliere por el Presidente de Italia. Es autora de más de 100 publicaciones técnicas y cuatro libros, y promueve una transformación ética y sostenible en el sector energético a nivel global, con énfasis en los países en desarrollo.
……………….
Maria Angela Capello, Ph.D.
President – Red Tree Consulting, LLC
www.redtreeconsultingllc.com
mcapello@RedTreeConsultingLLC.com
+1 (281) 967 2019 – Houston, TX, USA
Graduate Research Fellow, University of Plymouth
UNECE Co-Chair Women in Resource Management
AGI Ambassador & Board Liaison https://www.americangeosciences.org/Co-Chair SPE Energy Transition Symposium 2025
Executive Editor Sustainable Geosciences: People, Planet and Prosperity