Abr 08, 2026
CERAWeek en tiempos turbulentos
“No resulta sencillo sintetizar las conclusiones claves de una conferencia que reunió a 11.000 asistentes y 1.400 oradores y más de 1.100 sesiones; compuesta por la Conferencia Ejecutiva y por la Agora Innovation”
Daniel Yergin/Chairman CERAWeek by S&P Global 2026
Lo que sucedió en CERAWeek 2026
CERAWeek 2026 se desarrolló en un momento trascendental. En un extremo se situaba la guerra en el corazón de la región petrolera de Oriente Medio —sumada, en términos generales, al aumento de los riesgos geopolíticos y las tensiones entre alianzas—, así como las incertidumbres que todo ello genera. En el otro extremo se encontraba la poderosa convergencia entre la inteligencia artificial, la tecnología y la energía, y el modo en que esta está transformando la industria energética, los modelos de negocio, las prioridades y los patrones de gasto. Y, entre ambos polos, hubo mucho más.
El encuentro atrajo a altos líderes de la industria procedentes de 90 países, así como a una multitud de ministros y otros responsables políticos de todo el mundo. No obstante, el lema de la conferencia —«Convergencia y competencia: energía, tecnología y geopolítica»— proporcionó un marco conceptual que vertebró los cinco días del evento, celebrados entre el 23 y el 27 de Marzo. En este artículo, mi objetivo es compartir algunas de las muchas perspectivas surgidas durante esa semana, si bien asumo de antemano que esta reseña resultará, inevitablemente, incompleta.
Competencia
El concepto de «competencia» logró captar, sin duda alguna, no solo la dinámica actual del mercado, sino también esas cuestiones geopolíticas de carácter dominante.
La guerra con Irán ocupó un lugar central en la agenda y suscitó intensos debates en torno a las estrategias y los posibles desenlaces del conflicto. Lo que no fue objeto de discusión, sin embargo, es el hecho de que esta crisis constituye la mayor disrupción en la historia de la energía mundial; una disrupción que afecta no solo al petróleo y al gas, sino también a otras cadenas de suministro fundamentales, que abarcan desde fertilizantes y productos petroquímicos hasta el helio y el aluminio.
Asimismo, se debatió si el riesgo inherente a la situación estaba siendo debidamente valorado por el mercado. El impacto inmediato —en lo que a materia energética se refiere— se está haciendo sentir con especial intensidad en Asia, región a la que se destina el 80 por ciento del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz. Dicho impacto es aún más pronunciado en el caso del gas natural licuado (GNL) —superando el 90 por ciento—, el cual, a diferencia del petróleo, no puede ser desviado parcialmente a través de gasoductos.
Nawaf Al Sabah, Vicepresidente y CEO de Kuwait Petroleum, intervino en directo desde la ciudad de Kuwait y subrayó que, contrariamente a lo que afirmaban los iraníes —quienes sostenían que solo atacarían intereses estadounidenses e israelíes—, en realidad habían impactado ta mbién la refinería de propiedad total de KPC e incluso el edificio de la seguridad social del país, así como muchos otros objetivos civiles. Al igual que otros líderes del Golfo, declaró que sería intolerable que Irán llegara a controlar el estrecho. El Dr. Sultan Al-Jaber, CEO de ADNOC, enfatizó la importancia de restablecer el equilibrio en el Golfo y garantizar el libre tránsito a través del estrecho. El general de los Marines James Mattis —exsecretario de Defensa de los EE. UU. y, anteriormente, jefe del Comando Central— expuso las complejidades de las cuestiones y desafíos estratégicos.
Según señalaron muchos de los participantes, los efectos perdurables de la crisis vendrían determinados por la duración del conflicto y su desenlace, el grado de destrucción de las infraestructuras en los países árabes del Golfo y el estatus final del estrecho de Ormuz como vía marítima internacional. Asimismo, surgió inquietud en torno al estrecho de Bab el-Mandeb —situado a la salida del mar Rojo— y sobre las posibles acciones que podrían emprender en las próximas semanas los hutíes, aliados de Irán, quienes durante dos años habían mantenido bloqueado el mar Rojo mediante el uso de drones y misiles.
A continuación, se debatió si, una vez concluido el conflicto, la plena recuperación de las cadenas de suministro podría demorarse hasta dos tercios de un año —y, en el caso de ciertas infraestructuras, un tiempo considerablemente mayor. Desde una perspectiva militar, el conflicto puso de manifiesto la cruda y novedosa fisonomía de la guerra con drones —así como la necesaria adaptación a ella—, un escenario que ya se había desarrollado previamente en el contexto de la guerra de Rusia contra Ucrania.
VENEZUELA
Pasando al caso de Venezuela, uno de los momentos más impactantes se produjo durante la intervención de María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025. La oradora pronunció un discurso extraordinario sobre las perspectivas de una Venezuela democrática, de libre mercado y libre de corrupción. Y, en un hecho sin precedentes, recibió no una, sino dos ovaciones de pie.
En cuanto a las perspectivas de producción petrolera y recuperación económica para Venezuela, surgieron tres enfoques. Uno de ellos se centra en las empresas más pequeñas —compañías independientes, emprendedores y empresas regionales— que buscarían actuar con rapidez ante oportunidades específicas.
Las empresas de mayor envergadura, por su parte, se fijarán en las oportunidades a más corto plazo —como el gas natural *offshore* (en aguas profundas)— cuya puesta en marcha podría concretarse en un plazo de dos o tres años. En lo que respecta a las grandes inversiones plurianuales, las grandes compañías buscarían condiciones fiscales competitivas, la inviolabilidad y estabilidad de los contratos, así como seguridad física; aspectos todos ellos que aún están por definirse.
Asimismo, las posibles inversiones en Venezuela —tal como es práctica habitual en el sector— serán inevitablemente evaluadas y comparadas frente a otras oportunidades disponibles. Se señaló que, a pesar del papel estelar que Venezuela desempeñó en el pasado dentro del panorama petrolero mundial, su vecina Brasil produce actualmente cuatro veces más petróleo que Venezuela; y Guyana —que lleva apenas siete años de producción— produce una cantidad equiparable a la de Venezuela. Si bien el petróleo se percibe como el protagonista indiscutible del futuro de Venezuela, también se debatió sobre su potencial en el ámbito de los recursos minerales y sobre las condiciones contractuales necesarias para su explotación.
Seguridad y Sostenibilidad
Las perturbaciones ocurridas en el Golfo situaron en el centro del debate la cuestión general de la seguridad energética. Una de las lecciones perdurables de mi libro *The Prize* es que la seguridad energética resurge siempre como motivo de preocupación y que —en la medida de lo posible— evitar distorsionar las respuestas del mercado mediante intervenciones arbitrarias conduce a mejores procesos de ajuste y a resultados más favorables.
La sostenibilidad —junto con la gestión de las emisiones de carbono— continuó siendo un tema de gran relevancia, aunque ahora vinculada de manera más estrecha a la seguridad energética, tal como señaló la Comisaria europea Ditte Jull Jorgensen. La crisis actual propició intensos debates sobre el papel de las energías renovables, la energía nuclear y la geotérmica, bajo la percepción de que la inteligencia artificial (IA) —sumada a las múltiples crisis energéticas— está transformando la ecuación de los recursos: la asequibilidad y la seguridad cobran una importancia capital, lo cual podría favorecer —de una manera inédita— tanto a las tecnologías sostenibles como a la aceleración de las estrategias de electrificación.
El GNL y las turbulencias del mercado
Las recientes perturbaciones pusieron de relieve, con mayor intensidad si cabe, el crecimiento del sector de gas natural licuado (GNL) en Estados Unidos. La conferencia CERAWeek 2026 conmemoró el décimo aniversario del primer envío moderno de GNL procedente de Estados Unidos; ¡una expedición cuya partida había sido retransmitida en directo durante la edición de CERAWeek celebrada en 2016!
A partir de aquel envío inaugural, Estados Unidos ha logrado consolidarse como el mayor proveedor de GNL del mundo. El GNL estadounidense, junto con los suministros procedentes de Noruega y el GNL de otros países, había frustrado el intento de Vladimir Putin de utilizar el «arma energética» —el corte del suministro de gas ruso— para desmantelar la coalición europea que respalda a Ucrania. Ahora, la urgencia entre los compradores europeos y asiáticos resultaba evidente. No obstante, la diversificación también figuraba en la agenda, impulsada por la puesta en marcha el año pasado de la terminal de GNL en la costa oeste de Canadá, la creciente atención hacia el gas natural del Mediterráneo Oriental y el desarrollo de otros proyectos de GNL en diversas partes del mundo.
Petróleo y Tecnología
En lo que respecta al petróleo, durante la semana se debatió sobre las perspectivas futuras del crudo estadounidense y, en particular, del petróleo de lutitas. Algunos vaticinaron una próxima fase de estancamiento que nivelaría la producción total de EE. UU. en un rango de entre 14 y 15 millones de barriles diarios.
Otros argumentaron que la tecnología permitiría aumentar las tasas de recuperación —actualmente de un solo dígito— y, tal vez, llegar a duplicarlas. Sin embargo, también resultó evidente un renovado énfasis en la exploración a escala global, con el fin de satisfacer la demanda mundial a largo plazo y hacer frente a la realidad del agotamiento de las reservas. Este enfoque derivó hacia el análisis de las capacidades y la mentalidad necesarias para acortar los plazos de desarrollo y puesta en marcha de nuevos proyectos.
Rusia & Ucrania
La guerra de Rusia contra Ucrania fue otro de los temas centrales de la agenda, contando con la participación del vice primer ministro ucraniano, así como de las principales empresas energéticas públicas y privadas del país.
El debate se centró en los continuos ataques de Rusia contra la infraestructura energética de Ucrania, en la resiliencia y la excelencia ingenieril de esta última, y en los propios esfuerzos de Ucrania para mermar las capacidades bélicas de Rusia y sus fuentes de ingresos.
Para Ucrania, la conferencia CERAWeek representó una oportunidad para esbozar el futuro energético que aspira a construir: un futuro que le permita dejar atrás su herencia centralizada de la era soviética para transitar hacia un ecosistema energético que integre las energías nuclear y renovable, reduciendo así sus vulnerabilidades.
La Economía
También existe una «competencia» entre países en términos económicos. Este tema resultó muy oportuno durante la conversación con Katherina Reiche, ministra de Economía y Energía de Alemania.
Ella reiteró su llamamiento a realizar un «baño de realidad» respecto a las políticas climáticas y regulatorias de Europa, así como la importancia de lograr un nuevo equilibrio que tenga en cuenta los múltiples desafíos que enfrenta el continente: la menguante competitividad internacional y la desindustrialización —junto con sus costos políticos y económicos—, así como la necesidad de aumentar el gasto en defensa.
Hizo hincapié en los costos que conlleva una regulación excesivamente estricta y divorciada de las realidades económicas y de mercado. Esto formó parte de un debate más amplio que recorrió toda la conferencia, en el que responsables políticos europeos y líderes del sector privado discutieron cómo mejorar la competitividad en medio de la segunda crisis energética que sufre Europa en el lapso de cuatro años.
Tadeshi Maeda, presidente del Banco de Japón para la Cooperación Internacional, abordó el impacto económico de la crisis, tanto en Japón como a nivel mundial. Al parecer, Japón se enfrenta a la inflación, un fenómeno que no experimentaba desde hacía mucho tiempo. Se debatió extensamente sobre los riesgos inflacionarios en los Estados Unidos. Entre las razones esgrimidas se citaron las políticas fiscales expansivas, las disrupciones en las cadenas de suministro, la rigidez del mercado laboral, y los aranceles y disputas comerciales. Y todo esto ocurría antes de la guerra en Irán. La conclusión: se avecinan desafíos para los bancos centrales.
Convergencia: la tecnología se encuentra con la energía
La «convergencia» se manifestó de manera central bajo la forma del encuentro entre «tecnología y energía»: satisfacer las necesidades de electricidad de los centros de datos y de la inteligencia artificial (IA). Tal como señaló uno de los proveedores de servicios a hiperescala (*hyperscalers*), ambos «bandos» están aprendiendo a trabajar juntos y a comunicarse entre sí, añadiendo que, hace apenas unos años, la «electricidad» ni siquiera figuraba como tema de conversación en su empresa.
En los Estados Unidos, el rápido crecimiento de los centros de datos podría elevar su cuota de la demanda eléctrica total desde un 5 % actual hasta un 14 % o más, si bien algunos participantes señalaron que una mayor eficiencia podría compensar dicho crecimiento. La demanda global de electricidad en los EE. UU. está repuntando tras un cuarto de siglo de estancamiento.
El resultado, según afirmó Laura Sweet, presidenta de la Comisión Federal Reguladora de Energía, es que «tenemos un problema de oferta y demanda». Inevitablemente, esta cuestión se está convirtiendo también en un asunto de índole política. Los proveedores a hiperescala describieron las políticas orientadas a aislar su demanda de las tarifas que abonan los consumidores residenciales e industriales.
Mientras tanto, las cadenas de suministro en su conjunto se encuentran bajo una fuerte presión para poder satisfacer este crecimiento. Como señaló uno de los participantes, se trata de un cambio de la «sustitución» de la capacidad de generación —en una era de demanda estancada— a la «adición» de capacidad en una era de demanda creciente. El gas natural, la energía solar y la eólica formarán parte del mix energético para la nueva generación.
Energía Nuclear
La energía nuclear también formará parte de la respuesta de la oferta. El cambio de perspectiva respecto a la energía nuclear fue palpable: surgieron nuevos actores en el ámbito de la generación y el suministro eléctrico, se reactivaron plantas que habían sido puestas en reserva, se propusieron nuevas centrales y se pusieron en desarrollo diversas tecnologías novedosas.
El debate sobre los pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés) abarcó un amplio espectro; algunos participantes señalaron que, de mantenerse la trayectoria actual, su difusión generalizada se produciría a mediados de la década de 2030. ¿Se acelerará su despliegue? El Secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, destacó los esfuerzos por acelerar el desarrollo nuclear, incluyendo —entre otras iniciativas— planes para que varios nuevos diseños alcancen la criticidad en pruebas que se llevarán a cabo en las instalaciones de los laboratorios nacionales estadounidenses antes del 4 de Julio.
Infraestructura y permisos
Un tema central fue la infraestructura: concretamente, la ejecución de las obras. Se mantuvo un debate revelador sobre el desarrollo de la infraestructura como una clase de activos diferenciada y la magnitud de su expansión a lo largo de las últimas dos décadas.
Muchos de los asistentes se mostraron sorprendidos al enterarse de que los aeropuertos desde donde vuelan habitualmente son propiedad de fondos de inversión en infraestructura. Para el sector energético, la inversión de estos fondos en activos como los gasoductos y oleoductos puede liberar capital que, a su vez, puede reinvertirse en las áreas estratégicas del negocio. Se hizo referencia reiterada a los cuellos de botella y las limitaciones en la fuerza laboral, al tiempo que se expresaba una gran incertidumbre sobre el modo en que la inteligencia artificial (IA) transformará la naturaleza misma del trabajo.
El tema de la infraestructura condujo inevitablemente a la cuestión de los permisos, un asunto recurrente —y de presencia incesante— a lo largo de toda la conferencia, ya fuera en el contexto de gasoductos, redes de transmisión o proyectos específicos. Se trata de un problema endémico en gran parte del mundo.
El Ministro de Energía de Canadá, Tim Hodgson, destacó los esfuerzos que se están realizando en su país para agilizar la tramitación de permisos y la ejecución de proyectos con el fin de consolidar su estatus como «superpotencia energética»; por su parte, la Primera Ministra de Alberta, Danielle Smith, subrayó la necesidad de armonizar la riqueza de recursos naturales de la provincia con el acceso a los mercados. Un ejemplo de este intrincado laberinto burocrático, citado en el caso de los Estados Unidos, señalaba que se requieren cinco años para obtener los permisos de un proyecto y otros cuatro años para llevar a cabo su construcción efectiva.
Seguridad Jurídica
Las empresas que realizan inversiones a largo plazo en el sector energético requieren certidumbre y la confianza de que los gobiernos sucesivos no modificarán las normas ni las condiciones establecidas, socavando así la viabilidad de dichos compromisos. Esto ciertamente se aplica a los proyectos mineros de todo el mundo, donde los gobiernos sucesores renegocian los términos después de que ya se han invertido miles de millones de dólares.
Existía la convicción de que este podría ser el año en que la reforma de los permisos en los Estados Unidos —incluyendo ciertos límites a los litigios— quede plasmada en la ley. Sin embargo, esto probablemente requeriría una cooperación bipartidista que abarque tanto el espectro político como el energético.
El Secretario del Interior de los EE. UU., Doug Burgum, señaló que había dedicado décadas de su carrera a la gestión de procesos empresariales y que la eliminación de los tiempos muertos entre las etapas sucesivas de una solicitud de permisos podría reducir drásticamente un proceso que, de otro modo, tardaría dos años en completar su recorrido habitual a través de los trámites burocráticos y regulatorios.
Tierras Raras
Un eje temático distintivo, centrado en la minería y los minerales, recorrió todo el programa. Este abordó la innovación en torno a las tierras raras y el «dilema del cobre», retomando los hallazgos de nuestro estudio titulado *El cobre en la era de la IA* (Copper in the Age of AI). Dicho informe identificaba cómo el vector tradicional de la «demanda económica fundamental» se ha visto ahora complementado por cuatro nuevos vectores: la transición energética (vehículos eléctricos y energía fotovoltaica), la IA y los centros de datos, la defensa y la electrificación del campo de batalla y, a más largo plazo, los robots humanoides.
Según nuestro análisis ascendente (*bottom-up*), la suma de todos estos factores se traduce en un crecimiento del 50 % en la demanda de cobre para el año 2040, es decir, en menos de 15 años. Pero, ¿cómo satisfacer esa demanda cuando una mina de cobre de primer nivel tarda, en promedio, 17 años desde su descubrimiento hasta el inicio de su producción principal? Esta tensión sirvió de plataforma para un debate sumamente dinámico.
Chips
Por primera vez, líderes de varias empresas de chips semiconductores participaron en la CERAWeek, un signo notable de la nueva convergencia. La inteligencia artificial avanza hacia una «demanda computacional infinita» y está colisionando rápidamente con el «muro energético». La CERAWeek acogió debates sobre innovaciones en el diseño de chips —incluyendo arquitectura informática, materiales, fabricación y encapsulado— que están multiplicando la potencia de cálculo al tiempo que reducen el consumo energético por unidad de computación. Las empresas de chips buscan colaborar estrechamente con el sector energético para asegurar que el suministro eléctrico no se convierta en un factor limitante. ¡La convergencia —o la voluntad de converger— en acción!
Innovation Agora y «Looking Forward»
El propio Innovation Agora vibró con gran energía durante los diálogos sobre las oportunidades que presenta la inteligencia artificial. Se debatió extensamente sobre los distintos tipos de IA, incluidas la IA generativa, la IA agéntica y la IA industrial.
Para las empresas del sector energético, el gran premio reside en la aplicación exitosa de la IA industrial en sus operaciones. Se está produciendo una transición en las empresas tecnológicas: pasan de ofrecer «software puro» a proporcionar «soluciones digitales e industriales integradas basadas en IA». La premisa es que los seres humanos no quedarán completamente al margen en las aplicaciones de IA industrial; por el contrario, sus decisiones se fundamentarán en análisis más rigurosos y serán más coherentes.
Gran parte de la actividad en el Innovation Agora giró en torno a tres ejes principales: Nuevas Energías, Carbono y Clima, e IA. Además, diversas empresas y organizaciones contaron con sus propias «casas» o espacios dedicados, donde exhibieron sus capacidades tecnológicas e iniciativas, sirviendo a su vez como foros para diálogos específicos.
El distintivo programa «Looking Forward» (Mirando hacia el futuro), celebrado el viernes, se centró en las fronteras de la tecnología energética y en la «reimaginación de la energía». Nos complació enormemente contar con la presencia de dos senadores. El senador Dave McCormick, hablando desde la perspectiva de los dos subcomités que preside, abordó la con ducción de la guerra con Irán y los avances legislativos en materia de permisos. El senador John Hickenlooper se centró en el despliegue de tecnologías para hacer frente a los desafíos climáticos. Asimismo, en su calidad de geólogo, analizó cómo avanzar en el ámbito de los minerales críticos y, como científico con publicaciones revisadas por pares, advirtió sobre los considerables riesgos que conlleva recortar la financiación para la investigación científica, así como la desventaja en la que esto sitúa a Estados Unidos frente a China.
Los programas de liderazgo “Next Gen” (Próxima Generación) y “Future Energy” (Energía del Futuro) atrajeron a CERAWeek a un gran número de personas que se encuentran en las etapas iniciales de sus carreras profesionales, con el fin de ampliar sus perspectivas y brindarles la oportunidad de interactuar con una muestra representativa de los sectores globales de la energía y la tecnología.
Se presentaron sólidos programas regionales dedicados a la India, China y la región de Asia en general. El programa centrado en América Latina se enfocó en el gas natural y la energía eléctrica. El robusto programa dedicado a África se centró en estrategias de enfoque integral —abarcando “todas las opciones disponibles”—, incluyendo la manera de acelerar el desarrollo económico para que este vaya a la par del aumento en la extracción de recursos naturales.
Pero, una vez más —tal como señalé al principio—, esta nota ofrece tan solo una visión parcial de todo lo que aconteció a lo largo de la semana en las 1.100 sesiones celebradas. Dichas sesiones abarcaron temas que fueron desde estrategias de inversión, reformas regulatorias y perspectivas regionales, hasta cuestiones de talento y recursos humanos.
Como indiqué al inicio, esta no puede ser más que una visión parcial de una semana extraordinaria de diálogo y aprendizaje; una semana que profundizó la comprensión de los participantes de la conferencia y agudizó su percepción de lo que nos depara el futuro. Lo que, sin duda, resuena con mayor fuerza al reflexionar sobre la semana son los dos grandes hitos que enmarcaron la conferencia: por un lado, una guerra con Irán que genera la mayor disrupción energética de la historia; y, por el otro, la promesa de la inteligencia artificial para propiciar avances trascendentales en tecnología e innovación. Estos dos hitos —y todo lo que se sitúa entre ellos— conforman la realidad de un mundo energético que busca resiliencia ante las conmociones y la visión necesaria para moldear las posibilidades del futuro.








