
Venezuela y la nueva apertura petrolera: el impacto esperado en las comunidades
La transformación que vive Venezuela desde la modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos a finales de enero de 2026 no se mide únicamente en cifras de producción o en expectativas de inversión. Se mide, sobre todo, en el impacto sobre los pueblos que han vivido por décadas al ritmo del petróleo y que hoy enfrentan un cambio acelerado tras años de deterioro.
La apertura, combinada con el nuevo esquema de licencias de Estados Unidos, ha reactivado operaciones y permitido que la producción nacional vuelva a superar el millón de barriles diarios, impulsada principalmente por el repunte en la Faja Petrolífera del Orinoco. Ese dato —verificable y discreto— es apenas la superficie de un proceso que ya está redefiniendo la vida social y económica en las zonas petroleras.
Durante los años de mayor colapso, ciudades como Ciudad Ojeda, Cabimas, Lagunillas, Maturín, San Tomé o El Tigre vivieron una contracción que afectó empleo, servicios, movilidad y convivencia. El abandono industrial dejó calles vacías, talleres cerrados, escuelas sin mantenimiento y sistemas de salud sin insumos.
La llegada de nuevos capitales y operadores privados no ha revertido por completo ese retroceso, pero sí ha introducido movimientos que las comunidades perciben de inmediato: más vehículos de contratistas circulando, más demanda por alojamiento y comida, más actividad en comercios que llevaban años con baja actividad, y el retorno puntual de servicios petroleros especializados que alguna vez fueron el corazón económico de esos pueblos.
Lee el artículo completo en nuestra página web para conocer más sobre el impacto potencial de la reactivación petrolera en las comunidades locales y la economía venezolana.
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Tutelaje constituyente y transición
Entrevista a Ramón Aguilar
“La transición debe ser y es hacia la democracia. La economía es algo que está presente y que se debe atender, pero no se puede esperar a recomponer la economía, porque esa recomposición también depende de la legitimidad del gobierno y de las instituciones, de la garantía política y social que se le dé a esas inversiones”.
“El primer y principal socio comercial de Venezuela debe ser los Estados Unidos. En ese país están los principales activos en el extranjero y deben estar las cuentas de PDVSA y de la República. Es fundamental que Estados Unidos mantenga la protección o bloqueo de esos activos y cuentas hasta que se verifique el proceso ordenado de reestructuración de la deuda pública venezolana externa. Mientras exista esa protección, los activos como CITGO no pueden ser embargados ni ejecutados, lo que permitirá entrar en un proceso ordenado de negociación con todos los acreedores”.
“Venezuela es tierra de gracia. Con la debida gerencia y con garantías, la reconstrucción es absolutamente viable y posible. Se requiere, por supuesto, reconstruir las instituciones y las normas que ya están previstas en la Constitución y en las leyes para enviar a los trabajadores a la industria petrolera y a cualquier otra. Debemos hablar de aumentos salariales, de la reconstrucción del sistema de seguridad social y de la libertad sindical“.
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Muy pronto…Nueva Temporada de Venezuela en CrudoTras una primera temporada de 39 episodios en los que abrimos un espacio de conversación plural sobre el país que somos y el país que podemos construir, volvemos recargados para la Segunda Temporada de nuestro podcast “Venezuela en Crudo”. |
La Segunda Temporada reunirá nuevamente voces diversas: académicos, expertos, artistas y representantes de la sociedad civil venezolana e internacional, para seguir analizando nuestra historia, comprender el presente y pensar estratégicamente el futuro.
Porque el debate serio, informado y plural es parte esencial de la reconstrucción institucional del país.
Muy pronto.
Venezuela en Crudo – Segunda Temporada 2026.
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