El entorno petrolero de Venezuela y sus realidades
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Análisis y visión desde la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo (SVIP)
La Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo (SVIP), en cumplimiento de sus responsabilidades gremiales y técnicas, y a la luz de los acontecimientos ocurridos durante los meses de enero y febrero de 2026 en Venezuela y sus efectos sobre el ámbito mundial, considera oportuno e indispensable realizar un análisis profesional, objetivo y consciente del actual entorno petrolero del país.
Nos encontramos en presencia de una secuencia de hechos inéditos en la historia reciente del país. Eventos que, en apenas pocas semanas, nos han desplazado desde un escenario dominado por la incertidumbre, hacia una ruta marcada por realidades tangibles, decisiones concretas y oportunidades posibles. Hoy, Venezuela se sitúa en un punto de inflexión: o se producen cambios estructurales significativos en un horizonte de tiempo definido, o el país volverá a quedar a la espera de nuevos acontecimientos que posterguen su recuperación.
El contexto petrolero actual: señales, expectativas y condiciones necesarias
Desde el punto de vista petrolero, eje central de nuestra actividad gremial, la SVIP ha venido evaluando los efectos de múltiples reuniones de alto nivel, comunicados oficiales, notas de prensa, declaraciones públicas y opiniones especializadas. Este cúmulo de eventos, solo podrá materializarse exitosamente, si se integran elementos fundamentales e innegociables como la confianza, la seguridad jurídica, la ética, la transparencia, la seguridad operativa, el ambiente competitivo y, especialmente, la participación de entes competentes en materia de hidrocarburos y de profesionales calificados con clara visión estratégica, dominio en capacidades técnicas y de gestión.
Existe una máxima universal en la industria petrolera: la producción de petróleo, en cualquier parte del mundo, requiere seguridad jurídica y financiera plena, entorno competitivo y estabilidad sostenible. Las inversiones, los compromisos contractuales y la equidad entre las partes, deben ser respetados sin excepciones. La generación de ingresos petroleros, implica flujos financieros significativos que exigen una gerencia responsable, profesional y transparente y equipos técnicos competentes. Este principio de respetabilidad es el que construye valor, credibilidad y confianza sostenida, entre los actores involucrados.
Cambios regulatorios y apertura al capital privado
El escenario actual incorpora un componente real e inédito de tutelaje institucional como contrapeso para el desarrollo de las actividades. A ello, se suman los impactos derivados de las decisiones adoptadas por la administración del gobierno interino, particularmente los cambios coyunturales introducidos en la Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
Esas modificaciones otorgan mayor capacidad de actuación operativa y administrativa al capital privado, tanto en las actividades aguas arriba como aguas abajo del negocio de los hidrocarburos. No obstante, nuestra principal preocupación radica en que las inversiones de capital privado, especialmente el extranjero, exigirán garantías reales, firmes y sostenibles para la protección de sus capitales. Este requisito deberá ser respetado de manera absoluta, si se aspira a atraer inversiones de largo plazo. Adicionalmente, es bien conocido por la comunidad petrolera venezolana que, un grupo bien selecto de profesionales han trabajado en una nueva Ley de Hidrocarburos, la cual incluye mucho de lo que fue, recientemente, aprobado. Más aún, este anteproyecto incorpora unos nuevos principios que modernizan la Ley, además de incorporar el nacimiento de una Agencia de Energía, cuyo fin es el de procesar de manera transparente todas las Rondas relacionadas con el negocio petrolero.
Oportunidad histórica para la reactivación petrolera
La posibilidad de reactivar la actividad petrolera en Venezuela, es una oportunidad ampliamente acogida. Esto, se reforzaría con el ingreso de empresas petroleras calificadas, con experiencia internacional y nuevas tecnologías, lo cual permitirá alcanzar en el corto plazo niveles relevantes de producción. Esto generará, de forma paralela, un efecto multiplicador en la cadena de valor, impulsando la entrada de empresas de bienes y servicios, indispensables para las operaciones.
Asimismo, las empresas de servicios venezolanas podrán experimentar un importante repunte, sin dejar de reconocer el rol clave de empresas dirigidas por venezolanos con amplio conocimiento de los campos maduros del país. Su experiencia técnica y operativa, combinada con acceso a capital, permitirá la rehabilitación y optimización de numerosos campos, aún con Reservas Remanentes.
Un ejemplo de estas iniciativas es el Plan Táctico de Emergencia, elaborado por un calificado grupo de profesionales, cuyo fin principal establece un conjunto de acciones organizativas, operativas y tácticas dirigidas a garantizar la continuidad operativa y normalidad administrativa de la Industria Petrolera Nacional. Adicionalmente, hay grupos caracterizando campos y otros, visualizando áreas con potenciales oportunidades para procesos exploratorios. Los entes reguladores tendrán un cúmulo de responsabilidades, para viabilizar todas estas oportunidades que, impactarán el crecimiento petrolero de Venezuela.
Universidad, talento humano y desarrollo sostenible
Resulta altamente deseable retomar los convenios históricos entre la industria petrolera y las universidades nacionales para la operación de campos. Estos acuerdos, no solo representan una fuente de generación de recursos, sino que permiten la actualización académica de los profesores y el adiestramiento práctico, en tiempo real, de los estudiantes de Ingeniería de Petróleo y carreras afines.
Uno de los beneficios inmediatos de esta reactivación petrolera, será el impacto positivo en la educación superior y técnica. Se abrirán amplias oportunidades de becas, pasantías y empleo, así como, la incorporación de nuevos docentes ante el crecimiento de la matrícula en universidades emblemáticas como la Universidad Central de Venezuela, la Universidad del Zulia y la Universidad de Oriente, así como, el renacimiento de las Escuelas Técnicas Industriales.
Gobernanza, institucionalidad y responsabilidad histórica
La SVIP observa con optimismo, este cambio radical en la política petrolera nacional. Sin embargo, consideramos indispensable que los órganos reguladores de este nuevo proceso estén dirigidos por un Ministerio de Hidrocarburos fortalecido, con personal altamente calificado, idóneo y comprometido, capaz de administrar inversiones de gran magnitud con la transparencia, altura y respetabilidad que el país y el momento exige.
Este compromiso debe ser inquebrantable. En este proceso, está prohibido fracasar y más bien, debe ser tomado como un ejemplo de resiliencia que impacte el futuro del país. La meta es honrar al país con resultados visibles, medibles, transparentes y de alto impacto social y económico.
De igual forma, la capacidad de actuación de las autoridades de la IPN debe estar plenamente garantizada y ejercida por profesionales con solvencia técnica, ética incuestionable, visión de negocio y profundo respeto por el interés nacional. La opacidad en la toma de decisiones no tiene cabida en esta nueva etapa.
Una visión de país
Creemos firmemente en Venezuela. Creemos en la posibilidad de construir un sistema administrativo y político eficiente, sustentado en valores, profesionalismo y una moral elevada que impulse el crecimiento sostenido del país. Con decisiones correctas, liderazgo responsable y respeto institucional, Venezuela puede convertirse nuevamente, en un horizonte de diez años, en un referente y motivo de admiración para América Latina.