Ene 29, 2026
Hablan los venezolanos
La Transición Política y el Sector Petrolero
Centrados en el futuro de Venezuela ante una inminente transición, ejecutivos concluyen que la recuperación petrolera de Venezuela es técnicamente factible y económicamente atractiva.
Marcelo Laprea, Jr./PEP
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Jorge Neher
El debate enfatizó que el colapso de la producción venezolana no tiene su origen en la geología, sino en fallas políticas, de gobernanza e institucionales, y que la recuperación es técnicamente viable si se implementan reformas estructurales.
Entre los panelistas se encontraban Humberto Calderón Berti, exministro de Energía y Minas, expresidente de la OPEP; Juan Fernández, exgerente de PDVSA; y José Francisco Arata, CEO de New Stratus Energy), moderados por Jorge Neher.
Humberto Calderón Berti — Transición Política y Dirección Estratégica
Calderón Berti ofreció la intervención más extensa, enmarcando el sector petrolero en una transición política y económica más amplia. Declaró claramente que el gobierno actual no debe considerarse un verdadero gobierno de transición y prevé que su duración sea breve, de semanas o, como máximo, de unos pocos meses. Anticipa un proceso electoral transparente y competitivo, que considera un requisito previo para restaurar la legitimidad y la confianza de los inversionistas.
Desde una perspectiva económica, Humberto argumentó que la transición implicaría una apertura general a la inversión extranjera y nacional en todos los sectores. Se abandonaría el modelo de Estado emprendedor, lo que daría lugar a un rápido proceso de privatización de las empresas estatales. En el sector petrolero, en particular, abogó por una apertura completa de toda la cadena de valor, sin excepciones, que abarca la exploración, la producción, el midstream, la refinación y la comercialización interna.
Enfatizó que la geología de Venezuela exige estrategias de desarrollo diferenciadas. La Faja del Orinoco, dada su escala y requisitos técnicos, necesariamente dependería de grandes operadores internacionales con una importante capacidad financiera y tecnológica, en particular para mejorar los factores de recuperación, un área donde incluso pequeñas ganancias porcentuales se traducen en volúmenes muy grandes. En contraste, zonas como Monagas Central y Anzoátegui se identificaron como idóneas para pequeñas y medianas empresas nacionales e internacionales, mientras que Monagas Norte presenta complejos desafíos técnicos que generan oportunidades para las principales empresas de servicios petroleros. Los campos maduros, tanto en la región oriental como a lo largo de la costa occidental del Lago de Maracaibo, se destacaron como atractivos objetivos de redesarrollo para el capital privado.
Humberto Calderón también analizó el futuro papel de PDVSA, afirmando que la compañía se reduciría drásticamente en tamaño y alcance. Se eliminarían las filiales no petroleras y el personal migraría gradualmente al sector privado a medida que nuevos operadores ingresaran al país. Enfatizó que esta transición debe gestionarse para evitar la dislocación social, proponiendo modelos innovadores como estructuras de propiedad de los trabajadores en campos maduros, donde los empleados se convierten en socios mediante préstamos reembolsados con dividendos.
Su objetivo declarado era avanzar hacia “menos empleados y más emprendedores”.
En términos fiscales, Calderón argumentó que Venezuela debe mantener su competitividad internacional, señalando regalías con un límite de alrededor del 20% e impuestos sobre la renta cercanos al 34%. Criticó las empresas mixtas y los Contratos de Producción Participativa. CPP, existentes, afirmando que muchos se otorgaron bajo condiciones opacas y discrecionales. Por ello, argumentó que todos los contratos existentes deben revisarse para garantizar que se adjudiquen mediante procesos transparentes y legales, y que las disputas estén sujetas a arbitraje internacional.
De cara al futuro, destacó las oportunidades de recursos a largo plazo, incluyendo la vasta y poco explorada plataforma continental de Venezuela (aproximadamente 500.000 kilómetros cuadrados), el potencial no convencional en formaciones como La Luna en la cuenca de Maracaibo y la posibilidad de fracking en áreas específicas. También sugirió estrategias de integración regional, como la colaboración con Guyana para el acceso al crudo ligero para mezclas y el fomento de la inversión en Venezuela por parte de empresas colombianas, destacando su experiencia en operaciones de menor escala.
Finalmente, enmarcó la reforma del sector petrolero como parte de un esfuerzo más amplio para reconstruir el tejido social del país, que, en su opinión, se ha visto dañado por años de polarización. Según Humberto, la reconstrucción requiere acciones concretas: restablecer el acceso a la educación y la salud, y, sobre todo, establecer normas claras y seguridad jurídica.
Juan Fernández — Gobernanza, Reforma Legal y Ejecución
La contribución de Juan Fernández se centró en la arquitectura institucional necesaria para que la reforma sea creíble y ejecutable. Enfatizó que Venezuela necesita un plan ordenado, integral y coherente para el cambio estructural, en lugar de reformas graduales o superficiales.
Un elemento central de su visión es la redefinición del papel del Estado, pasando de operador petrolero a regulador y promotor de la inversión. Propuso la creación de una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos que proporcione seguridad jurídica e integre la regulación del petróleo y el gas en un marco único y coherente. Como parte de esta estructura, abogó por el establecimiento de una Agencia Venezolana de Hidrocarburos autónoma, integrada por profesionales técnicos y responsable de gestionar las actividades de exploración y producción de forma transparente.
Juan enfatizó que se debe permitir que el sector privado participe al 100% en toda la cadena de valor, incluida la libre comercialización de hidrocarburos. Abogó por simplificar el régimen fiscal reduciendo la discrecionalidad, estableciendo una ventanilla fiscal única y adoptando un sistema de regalías flexible, generalmente con un límite máximo del 20%, calibrado según la economía de cada proyecto. También destacó la importancia de permitir que los ciudadanos venezolanos participen directamente en el negocio petrolero, incluida la posible formación de una compañía petrolera integrada venezolana de propiedad privada.
Respecto a PDVSA, coincidió con la opinión de Calderón de que la empresa debe redimensionarse. Citó la actual plantilla de aproximadamente 85.000 empleados como insostenible y pidió la desinversión en negocios no estratégicos. Enmarcó este cambio como un alejamiento de la “política petrolera con fines políticos” hacia una verdadera política petrolera nacional, con una transición gradual de los trabajadores a puestos en el sector privado a medida que regresen las inversiones.
Juan Fernández describió escenarios de producción para ilustrar lo que podría lograr una reforma significativa: un caso base de 4 millones de barriles por día en 10 años, y un caso optimista de hasta 6 millones de barriles por día con una inversión agresiva. A corto plazo, identificó logros rápidos de 500.000 a 600.000 barriles por día, principalmente de campos maduros y áreas más pequeñas.
También abordó los temas de refinación y gas, señalando que Venezuela tiene aproximadamente 1,3 millones de barriles por día de capacidad de refinación instalada, de la cual solo una fracción está actualmente operativa. La rehabilitación de estos activos, junto con un proyecto nacional de gasificación, sería fundamental para la seguridad energética nacional, la generación de energía y el desarrollo petroquímico.
Fernández criticó duramente la reforma de la ley de hidrocarburos propuesta por el régimen, calificándola de incoherente e insuficiente. En su opinión, el plan mantiene el control estatal a través de la propiedad mayoritaria, legaliza mecanismos opacos bajo el pretexto de la reforma y solo resultaría en ganancias marginales de producción —del orden de 300.000 barriles por día— muy por debajo de lo que Venezuela necesita.
José Francisco Arata — Oportunidades a corto plazo y potencial de gas
José Francisco se centró en oportunidades prácticas a corto plazo que podrían generar producción rápidamente bajo un marco reformado. Identificó campos cerrados o con producción mínima en las cuencas de Maracaibo y Oriente que podrían reactivarse con inversiones relativamente modestas de 50 a 100 millones de dólares, produciendo entre 15.000 y 20.000 barriles por día por proyecto. Muchos de estos campos se cerraron no por agotamiento de los yacimientos, sino por la falta de inversión de PDVSA y el desmantelamiento de la infraestructura a través de la “chatarrización”, particularmente después de la pandemia.
Arata contrastó estos logros rápidos con la Faja Petrolífera del Orinoco, donde los proyectos requieren entre 500 millones y más de mil millones de dólares de capital y, por lo tanto, solo son adecuados para las grandes compañías petroleras. Señaló que las cuatro plantas de mejoramiento existentes, aunque actualmente inoperativas, podrían producir entre 250.000 y 300.000 barriles por día cada una si se rehabilitaran. Sin embargo, enfatizó que tales inversiones no se materializarán en ausencia de estabilidad política y seguridad jurídica.
También destacó importantes oportunidades de gas, tanto en tierra como en alta mar. Los descubrimientos en alta mar incluyen Dragón, Mejillones, Patao y Río Caribe, mientras que el potencial en tierra se encuentra en el sur de Anzoátegui, Guárico y Cojedes. Hizo referencia al proyecto Perla (operado por Eni y Repsol), que actualmente produce alrededor de 600 millones de pies cúbicos por día y podría alcanzar 1.500 millones de pies cúbicos por día.
José Francisco Arata señaló que Venezuela actualmente carece de capacidad de licuefacción, pero la inversión privada podría permitir la construcción de instalaciones de GNL en Jóse y Paraguaná, así como la reactivación del gasoducto Antonio Ricaurte para exportar gas a Colombia.
Observación final
En todos los ponentes, el mensaje fue consistente: la recuperación petrolera de Venezuela es técnicamente factible y económicamente atractiva, pero depende completamente de la transición política, la seguridad jurídica y una apertura genuina a la inversión privada. El panel enfatizó que los yacimientos más valiosos no se encuentran en la exploración de nuevas fronteras, sino en la rehabilitación y operación eficiente de los activos ya existentes. El capital y la tecnología, concluyeron, se regirán por reglas claras, no por promesas.
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Marcelo Laprea, Jr.
Director General/ Pickering Energy Partners (PEP)
Marcelo Laprea, Jr. cuenta con más de 18 años de experiencia en banca de inversión especializada en el sector energético, asesorando a clientes en los sectores de exploración y producción, transporte y distribución de hidrocarburos y minería, además de experiencia directa con operadores de exploración y producción, con un enfoque en ingeniería de yacimientos, valoración de activos y planificación del desarrollo de campos.
Como Director General en Pickering Energy Partners (PEP), Marcelo lidera las actividades de ingeniería y técnicas del equipo de asesoría, brindando apoyo en transacciones de fusiones y adquisiciones y compraventa de activos, con un historial de transacciones que supera los 50 mil millones de dólares.
Antes de unirse a PEP, Marcelo fue Líder Técnico en Intrepid Financial Partners, y anteriormente trabajó en Barclays Capital, donde supervisó y realizó análisis técnicos en diversos proyectos.
Es licenciado en Ingeniería de Petróleo por la Universidad de Texas A&M.