
Ene 08, 2026
De Gustavo Coronel a Donald Trump
La máxima figura de la Casta de los Petroleros Venezolanos expresa una potente y poderosa opinión sobre lo que califica “un acto de rapiña contra Venezuela”, en una muy respetuosa carta al Presidente de Estados Unidos.
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Señor Presidente: En su discurso del 3 de Enero del 2026 sobre Venezuela incluye una referencia a la industria petrolera que, en mi opinión, representa un abuso de poder a la luz de las leyes estadounidenses y es un insulto innecesario al pueblo venezolano que anhela democracia y libertad.
La mayoría de los venezolanos ve con aprobación y agradece al Gobierno estadounidense la destitución de Nicolás Maduro del poder, pero no está de acuerdo con su anunciada tutela del país por parte de Estados Unidos, una medida que incluiría la toma de control de la industria petrolera venezolana por empresas estadounidenses, a fin –dice usted– de compensar la confiscación de sus activos por el dictador Hugo Chávez en el 2007.
“Actuar de esta manera sería totalmente injustificado y tendría un impacto desastroso en la futura relación entre Estados Unidos y Venezuela.”
La confiscación por parte de Hugo Chávez de los activos de dos de las compañías petroleras estadounidenses activas en Venezuela en el 2007 fue objeto de arbitraje por parte del Banco Mundial. Se dictaron sentencias a favor de las compañías petroleras estadounidenses y se estipularon indemnizaciones. Si bien es cierto que este dinero aún no ha sido pagado por el régimen venezolano, también es cierto que un gobierno venezolano democrático en el poder estaría totalmente dispuesto a pagar estas cantidades. Parece absurdo recurrir a una toma de control estadounidense de la industria petrolera venezolana, justo en el momento en que ustedes pueden ayudar a restablecer el Estado de Derecho en Venezuela.
Usted afirmó que Estados Unidos controlaría la industria petrolera venezolana: “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses –las más grandes del mundo– entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura tan dañada, la infraestructura petrolera”. Señor presidente: Actuar de esta manera sería totalmente injustificado y tendría un impacto desastroso en la futura relación entre Estados Unidos y Venezuela.
“María Corina Machado y Edmundo González tiene un plan muy bien estructurado para el desarrollo inmediato de la industria.”
Deberían haberle dicho a sus colaboradores en el gobierno que el presidente electo de Venezuela, el señor Edmundo González Urrutia, junto con la señora María Corina Machado, tienen un plan para el rápido desarrollo de la industria petrolera venezolana. Este plan contempla una amplia colaboración con compañías petroleras internacionales, incluyendo una participación muy destacada de compañías petroleras estadounidenses, una colaboración que dejaría a las compañías petroleras privadas mucha libertad de acción para elegir su forma de operar, en línea con los intereses nacionales venezolanos. Este es un enfoque sensato y civilizado que se destruiría con su intención de tomar por la fuerza el control de esta industria. Tal decisión suya crearía un ambiente hostil en Venezuela contra su gobierno, obstaculizando la eficiencia de las operaciones petroleras.
“Su intención de tomar por la fuerza el control de Venezuela y su industria destruirá cualquier solución sensata y civilizada.”
Es muy poco probable que las compañías petroleras estadounidenses estén dispuestas a trabajar con usted en los términos que ha expresado. La producción de petróleo es un negocio a largo plazo. En Venezuela, sus claros beneficios no se verían sino hasta unos cinco años o más después del arranque, dadas las malas condiciones de las plantas y equipos existentes y el factor tiempo implicado en construir una capacidad significativa de producción petrolera. Cuando expire su mandato presidencial, las compañías petroleras que usted impondría en Venezuela aun estarían esencialmente en una fase de inversión, no de producción a capacidad. Y, en ese momento, el nuevo gobierno estadounidense y, sin duda, cualquier gobierno democrático en Venezuela probablemente tendrían que acordar un enfoque totalmente diferente para trabajar juntos en la industria petrolera, esta vez en un ambiente probablemente cargado de resentimiento y desconfianza por ambas partes.
“La mejor acción de Estados Unidos es de contribuir de buena fe a que Venezuela recupere su libertad y democracia.”
Sugiero respetuosamente que el mejor curso de acción para Estados Unidos en Venezuela es el de ayudar al país a recuperar su libertad y democracia, reforzando la voluntad del pueblo y ayudando en la reconstrucción de sus instituciones políticas y sociales. No solo esto sería la manera basada en principios que el mundo civilizado espera de los Estados Unidos, sino que también sería el mejor enfoque empresarial, uno que proporcionaría a Estados Unidos y Venezuela dividendos económicos óptimos.
Para hacer a Venezuela grande de nuevo lo indispensable es empoderarla, no castrarla.
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NOTA DEL EDITOR
Un Falso Positivo

María Corina es un fenómeno social y político universal, que tiene el respaldo total a nivel mundial de los pueblos democráticos que aman la justicia y la libertad. Descalificarla es una mentira. Una falacia. Un falso positivo para justificar -y facilitar-, la entronización en el gobierno de Venezuela, de quienes hasta la semana pasada eran tildados por ellos mismos de traficantes de drogas, que están destruyendo y matando a la juventud de Estados Unidos.