Agosto 02, 2021

Zulay Socorro

(Sep 30, 1957-Jul 11, 2016)

Por: Jorge Zajia

La huella de Zulay Socorro Cardozo en la historia de Petroleum es profunda e imborrable. Su trayectoria
marcó la excelencia periodística y la pauta a seguir de esta revista, fundada en Maracaibo en 1977;
así como las bases éticas y morales que han prevalecido en “esta escuela del periodismo petrolero”,
tal como ella misma se refería a Petroleum”.


 

El azar no existe y todo lo que sucede en el Universo está escrito desde el principio de todos los siglos: Es obra de Dios.

Zulay Socorro llegó a la redacción de Petróleo y Tecnología (antecesora de Petroleum) por esos avatares de la vida que uno los atribuye al azar, pero que al hilar los hechos concluimos que ello estaba determinado desde el primer día de la Creación… desde siempre.

Corrían los azarosos días de 1980 y en la búsqueda de mejorar la calidad de la impresión de la revista, y mejores precios, llegamos a la Imprenta Universitaria, ubicada en un amplio semisótano del edificio de la Facultad de Humanidades de la ilustre Universidad del Zulia, LUZ.

Luego de mi reunión con su director, al salir al estacionamiento, estaban ante mi vehículo -que por error, deje mal estacionado-, un grupo de estudiantes de periodismo que protestaban mi atrevimiento, al constatar que el carro que obstaculizaba su salida era el mío.

Aclarado el asunto y ofrecidas las disculpas del caso, una de las estudiantes, al conocer que yo dirigía una publicación, sin mediar preámbulo me dijo que estaba por graduarse de comunicadora social y que necesitaba hacer una pasantía para llenar todos los requisitos del grado. “Concedida su pasantía, señorita Zulay”, le contesté de inmediato.

Desde su primer día en la redacción de Petróleo y Tecnología, Zulay dio pruebas contundentes e irrefutables de su calidad humana, excelencia comunicacional e incorruptible ética periodística; valores que marcaron para siempre nuestro código de conducta y nuestra forma de hacer un periodismo de calidad superior, sostenido con una base moral íntegra, aun cuando la necesidad y el hambre hayan tocado, como tantas han tocado, con fuerza e insistencia, a nuestra puerta.

Allí estaba ella siempre, erguida y firme, fuerte o abatida… pero ni un paso atrás y mucho menos una mínima concesión al palangre y a la miseria del periodismo baboso y complaciente.

Gracias, mi Zulay, por sembrar en nuestra esencia de sinceros comunicadores esa forma tan noble, honesta y limpia de ejercer nuestra profesión.

Zulay debutó en Petróleo y Tecnología en la edición de Julio-Agosto 1980. Su primer “trabajo” fue una larga y densa entrevista al celebrado geólogo venezolano Aníbal R. Martínez (+).

Aún tierna y recién salida del horno, con ese trabajo mostró sus dotes, cualidades y vocación innata para la comunicación social; que a lo largo de estos 40 años, fue puliendo, especializándose en el área de la energía, hasta convertirse –y esta afirmación no es un halago gratuito, ni sugestivo-, en la mejor periodista petrolera de América Latina.

Humberto Peñaloza, el ínclito ingeniero petrolero venezolano, fundador de la petrolera Mito Juan, la Emisora Cultural de Caracas y la Cámara Petrolera de Venezuela, entre otras notables iniciativas, recién nombrado como miembro de la Junta Directiva de PDVSA, fue su segundo entrevistado en la celebrada Sección “Vida y Opiniones” (creada en la edición anterior). Aquí Zulay ratificó sin lugar a dudas su calidad y me dio una lección de ética profesional inolvidable. Todavía hoy, 36 años después, me ruborizo al recordar ese hecho.

Yo la acompañé a su primera entrevista con mi bienamado Aníbal, a ésta con Humberto, y a muchas otras, como fotógrafo, aportando mis conocimientos para enriquecer el desarrollo de las mismas.

Humberto fue amigo de mi casa. Mi abuelo Rafael Sorocaima Guariguata lo acompañó en la promoción, desarrollo y consolidación de Mito Juan (empresa petrolera venezolana de participación popular) y yo, en base a esa amistad, fui el primer Director Ejecutivo del Capítulo Zuliano de la recién creada Cámara Petrolera de Venezuela. Allí consolidé mi amistad con él y me convertí prácticamente en su mano derecha.

Terminada la entrevista, le solicité al amigo que intercediera a nuestro favor para conseguir la publicidad de PDVSA para Petróleo y Tecnología. Eran tiempos duros, estábamos casi en la quiebra, y me pareció natural la solicitud, por eso que una mano lava la otra y con las dos se lava la cara.

¡Dios mío!. Qué error. No sabía lo que había hecho. Al llegar a la planta baja del edificio de PDVSA en La Campiña, Caracas, Zulay -indignada y furiosa-, me devolvió el grabador, renunció a su cargo y me insultó: ¿Cómo se te ocurre solicitar publicidad después de una entrevista?, me espetó. Arrechísima me encaró para decirme que “canjear” redacción por publicidad iba contra la ética periodística y que no iba a ofrecer sus servicios a un medio que se prestara para ello.

Desde ese entonces, supe que Zulay llegaría a convertirse en la periodista que nuestra revista y la industria reclamaban; lo cual a través de todos estos años de fructífera labor, ha quedado demostrado.

Gracias mi Zulay bendita. Por tu honestidad, por tu ética, por tus valores morales y por todas tus virtudes … largas de enumerar. Gracias por alegrarnos la vida con tu belleza y tu hermosura de negra preciosa.

Tu pluma fuente de tinta azul, hecha para la escritura de calidad inmejorable, es lo que nos tiene aquí -escribiendo sin descanso-, desde 1977, convertidos en la mejor revista petrolera de América y, ahora, del mundo.

Bañado con mi llanto, derramando un caudal de lágrimas, moqueando, tecleando estas líneas en honor a tu memoria, como un humilde homenaje a tu recuerdo, te pido y te ruego que desde la eternidad sigas vigilante a nuestro quehacer.

Dios te bendiga hoy y siempre, eternamente, mi Zulay Socorro.

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Zulay Socorro