Mar 24, 2022

Transición energética: los desafíos

para transformar la cadena de suministro

Por Luis Vilma Lobo


 

Luis Vielma

Desde el 2015, el crecimiento de la oferta a niveles sostenibles se ha basado en el desarrollo de campos no convencionales, campos maduros que mejoran la producción de petróleo, avances en la exploración y demanda de gas natural y energías renovables, junto con una mayor eficiencia del lado del cliente. Estos desarrollos cambiarán la perspectiva y las proyecciones para la próxima década para el negocio del petróleo y el gas. Además, las reducciones significativas en el CAPEX de las empresas en nuevos proyectos y el aplazamiento de proyectos en curso durante los últimos dos años, han afectado el mercado y han creado un camino diferente para la demanda).

El cambio climático se ha convertido en una realidad. No es solo un problema regional sino un problema global, con consecuencias ambientales dramáticas, como tormentas agresivas, incendios forestales, inundaciones y huracanes, entre otras situaciones extremas. La Conferencia de Cambio Climático de la ONU de 2015, celebrada en París, estableció un marco global para limitar el calentamiento global. Más recientemente, la COP26 de 2021 en Glasgow sentó las bases para construir un puente entre las intenciones de los países más grandes y las acciones medibles para disminuir las emisiones de carbono, brindando el apoyo financiero necesario para lograr reducciones rápidas.

Durante las últimas dos décadas, el mundo ha estado hablando sobre la necesidad de una estrategia de transición energética y pidiendo una mayor participación de los gobiernos y las empresas de hidrocarburos para liderar el cambio hacia fuentes de energía más limpias. A pesar de esta súplica constante, las proyecciones de energía global de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y las principales compañías de petróleo y gas (ExxonMobil, Shell, BP y Chevron) predicen que la energía fósil seguirá dominando la cuota de mercado del suministro global durante los próximos dos años. décadas. Sin embargo, se deben reconocer los extraordinarios avances tecnológicos de la energía eólica y solar para reducir sus costos de producción y convertirse en un actor competitivo en la generación y almacenamiento de electricidad.

Esta evolución de fuentes de energía más limpias continuará y la demanda de energía basada en hidrocarburos se mantendrá en el futuro previsible, pero la tecnología desempeñará un papel fundamental para impulsar una transformación radical en la producción y generación de energía renovable. Tenga en cuenta que la Edad del Petróleo no terminará por falta de petróleo, al igual que la Edad de Piedra no terminó porque el mundo se quedó sin piedras, como dijo el jeque Ahmed Zaki Yamani en la década de 1970.

La industria del petróleo y el gas enfrenta un gran desafío en la gestión de la transición de la producción de hidrocarburos a opciones más limpias, de ahí la importancia de establecer una visión y compartirla con la comunidad global; sin embargo, implementar un cambio en la cadena de valor es otra cosa. Parece que un paso inmediato será el uso del gas natural como fuente para generar hidrógeno, porque representará un enfoque más simple para revisar la cadena de suministro y comprender el ciclo de vida para determinar, de manera científica, las diferencias entre los procesos. y tecnologías para gestionar los diferentes tipos de energías.

Este problema técnico es único porque el análisis de la cadena de suministro debe incluir sistemas digitales modernos para optimizar la velocidad y la consistencia de los procesos y, lo que es más importante, para protegerlos de los ataques cibernéticos, ahora considerados la amenaza más importante para la industria. Además, los procesos de automatización deben revisarse y modernizarse para mejorar la seguridad de las operaciones del sitio, la transmisión de datos, las instalaciones y las tuberías.

Hoy en día, somos más conscientes de la importancia del papel de las empresas de hidrocarburos para liderar los procesos de transición energética para reducir las emisiones de carbono de la producción de energía fósil e iniciar la migración a las energías renovables, transformando sus procesos de negocio centrales, utilizando tecnología digital y cambiando la prioridad del desarrollo del gas en sus carteras para convertirse en productores de hidrógeno y así ser protagonistas de este notable cambio para tener un mundo más sostenible, como legado para las generaciones futuras.

Nos gustaría creer que México y PEMEX están dando los pasos correctos para avanzar en esta dirección. Los cambios recientes en la estructura organizativa de la empresa parecen estar avanzando en ese sentido. La inclusión de una organización ESG (Environmental, Social and Governance) para tener una responsabilidad particular en este asunto es un pequeño paso en la tendencia correcta. Pero aún se deben tomar medidas más serias en términos de transformación de la cadena de suministro, primero para reducir las emisiones de carbono y luego para sentar las bases para la transición energética. Un buen mensaje podría ser que PEMEX finalmente decida darle a la producción y procesamiento de gas la prioridad que se merece. El país necesita más producción para reducir los volúmenes de gas que se importan de EE.UU. y seguir ayudando a la Empresa Federal de Electricidad (CFE) a migrar hacia el uso del gas como combustible principal para la generación de electricidad, reemplazando el uso del fuel oil y diesel. También está la importancia de contar con instalaciones de almacenamiento subterráneo de gas natural que le permitan al país mejorar su seguridad energética.

Finalmente, al revisar la cadena de suministro con una visión diferente como empresa energética, el gas también establecerá los pasos iniciales para evaluar la factibilidad de producir nitrógeno e iniciar un cambio sobresaliente en su propósito.

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