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José Luis Sureda, ex secretario de Hidrocarburos

“Vaca Muerta, La Bella Dama”

Por Redaccion EconoJournal, Argentina

Luego de unos cuantos miles de millones de dólares invertidos, ahora sabemos que Vaca Muerta es una realidad, entendiendo ésta como la posibilidad de un futuro mejor, alcanzable por la avenida del trabajo, la disciplina, la perseverancia, la confianza y el conocimiento


José Luis Sureda, ex secretario de Hidrocarburos

Vaca Muerta, la Bella Dama, tiene mucha más energía firme y de alta densidad que la que podemos consumir hasta el final de la Era de los Hidrocarburos o de la especie humana, lo que ocurra primero, como reza en los contratos de uso habitual en nuestra noble y admirable industria.

Vaca Muerta, para este caso, es un nombre genérico que incluye a tantas otras formaciones no convencionales potencialmente productivas a lo largo y ancho de nuestra Argentina.

Vaca Muerta tiene la capacidad de poder producir enormes cantidades de petróleo, y podría hacerlo a costos capaces de soportar los típicos e inevitables ciclos de precios en el mercado internacional.

Vaca Muerta puede producir materia prima suficiente como para desarrollar la industria petroquímica nacional hasta niveles hoy apenas imaginados, aun por aquellos que hacen del optimismo una bandera irrenunciable.

Vaca Muerta puede ser una estrella global capaz de tomar de las manos a las energías aleatoriamente intermitentes también llamadas renovables y colocarlas en el corazón de un planeta que marcha inexorablemente a la electrificación de su matriz energética. Vaca Muerta puede compensar los devaneos de las fuentes renovables con una agilidad y perseverancia como ninguna otra fuente de energía. Y Vaca Muerta puede hacer todo esto a un costo que es apenas una fracción del de otras fuentes de energía firme, aunque más rígidas.

“Vaca Muerta es un puente entre el mayor problema de la humanidad y el sueño de un planeta a rescatar de la depredación, la codicia y la destrucción”

Para aquellos que consideran que el cambio climático es culpa del hombre (y de la mujer, para ser inclusivo), Vaca Muerta es un puente entre el mayor problema de la humanidad y el sueño de un planeta a rescatar de la depredación, la codicia y la destrucción. El hecho de que no esté entre los millones de personas preocupadas por este panorama no me impide entender sus necesidades y poder ofrecerles a nuestra Bella Dama. Al final del día, de ellos es la aflicción y de nosotros la solución y, espero, los dólares.

La polución sí es un problema que nadie puede discutir, y aquí Vaca Muerta también está a sus anchas. No existe un solo caso de polución siquiera de mediana severidad causado por el gas natural, que es el apellido de soltera de Bella Dama. En cambio, Londres, Berlín, Estambul pueden dar fe de los enormes beneficios que trae el gas natural cuando se trata de combatirla.

A esta altura de mis reflexiones y seguro de que los muchos detractores de nuestra gran industria habrán abandonado la lectura indignados y horrorizados, hablaré del mal carácter de la Bella Dama.

Bella Dama es inestable. Cuando se siente bien tratada, es prolífica en alegría, veloz y abiertamente. Pero cuando percibe la desconfianza o la mera posibilidad de un abuso, se deprime y se retrae con la misma velocidad. La paciencia, la constancia, la manifestación de sincero interés hacia ella y la rectitud sacan lo mejor de la Bella Dama.

En el mundo Bella Dama no está sola, y deberá competir. Para esto hay que poner la lupa en toda la cadena de valor. En la logística, en las regulaciones, en los costos financieros, en los impuestos y en la política, para que, generosa y audaz, nos permita entender que todos los argentinos tenemos que ser uno solo. La boca de pozo y los trabajadores no pueden ni deben hacer todo el trabajo sucio.

El petróleo es un commodity global donde todos somos tomadores de precio. Siempre habrá un mercado a un cierto precio.

El gas natural no es commodity global, y en diversos mercados se comercializa a diferentes precios cuya lógica de formación cambia sustancialmente.

La Bella Dama, tal vez por serlo, siempre llega tarde a todos los mercados, y debe luchar para ganarse un lugar.

“En un país como el nuestro, el valor de la molécula que excede a la estricta demanda es cero. Nadie prenderá las estufas en enero sólo porque GAS BAN (Dios me oiga) ofrezca un suculento descuento”

En un país como el nuestro, el valor de la molécula que excede a la estricta demanda es cero. Nadie prenderá las estufas en enero sólo porque GAS BAN (Dios me oiga) ofrezca un suculento descuento. En cambio, puedo liquidar stocks de ropa, de alimentos, de la sidra no vendida para Navidad a un precio tal que igualará el valor que algunos compradores le asignen.

Petróleo y gas requieren inversiones dedicadas y rígidas. Un pozo solo puede repagarse si produce el fluido para el cual fue perforado. Una panadería, que tiene otros riesgos, puede producir diferentes productos entre los cuales distribuir el riesgo comercial. Europa vendió líneas de producción de automóviles usadas a China, en el comienzo de la asombrosa transformación del Gigante del Centro. En cambio, un pozo no puede llevarse a otro lado. Y su localización la define Natura y no los economics.

Antes de terminar, quiero recordar al que hoy aparece como el Patito Feo. Me refiero a los recursos convencionales que todavía abundan en nuestro suelo, y que son menos veleidosos que nuestra Bella Dama.

Para poder compensar su volubilidad, la Bella Dama debería ser introducida en sociedad de la mano de sus mayores, los convencionales. De modo que si la Señora se enoja, siempre habrá alguien dispuesto a ocupar su lugar, como ha sido siempre.