El Planeta Verde

 

Jorge Zajia

Jorge Zajia | Editor in Chief

El ex Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en su oportunidad expresó que “El Día mundial del Medio Ambiente es una fecha para que las personas, pero más aún los gobernantes de todo el mundo, superen sus diferencias, combatan la codicia y puedan actuar para preservar el único patrimonio natural que tenemos, la Tierra. Esto es para el beneficio de las presentes y futuras generaciones”.

El tema lo traemos a colación pues ya no se puede ocultar el efecto negativo que la quema de hidrocarburos para generar energía está originando en el planeta, lo que obliga a que las empresas que derivan su negocio de la explotación de petróleo y gas deban orientar sus esfuerzos para desarrollar tecnologías para enfrentar el calentamiento global y sus consecuencias sobre el cambio climático, dos realidades que vienen asociadas, en lugar de tratar de negar que el problema existe.

En este espacio hemos señalado que la siembra de árboles, la reforestación global y masiva del globo terráqueo, puede propender a mitigar el asunto de las emisiones de CO2, en paralelo con la aplicación de otras acciones que ayuden a la captura del carbono, lo cual estaría en sintonía con los requisitos de secuestro emitidos por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA en sus siglas en Inglés), lo cual es un paso muy positivo, por sus efectos inmediatos en ese país y la referencia que representa para el resto de los países del mundo.

Una de las acciones que están adelantando las compañías petroleras para reducir las emisiones de CO2, es reinyectarlo a los yacimientos para mantenimiento de presión y recuperación mejorada o,

simplemente, para almacenarlo en el subsuelo en lugar de arrojarlo a la atmósfera. Esta y otras acciones está adelantado la industria mundial de los hidrocarburos porque ya es inevitable abordar el tema del calentamiento global, como un asunto esencial para que el negocio sea sostenible. Con estas medidas positivas, sumadas a otras iniciativas positivas se podrá enfrentar en parte el asunto de las emisiones que afectan el cambio climático.

Pero creemos -tenemos el pálpito-, que una solución de alto impacto para mitigar y hasta neutralizar el efecto negativo de las emisiones de dióxido de carbono está ligada a la siembra masiva, y programada, de árboles a todos los niveles.

Los edificios de Bosque Vertical ideados por el arquitecto y urbanista Stefano Boeri representan una aporte parcial a la solución de un problema global, cuyo prototipo se construyó en Milán hace 4 años, donde dos edificios de apartamentos albergan 21.000 plantas y 20 especies de aves.

Un dato curioso que señala Stefano es que las ciudades ocupan sólo el 3% de la superficie de la Tierra, pero son responsables del 75% de las emisiones de CO2. Además de la belleza y la calidad de vida de sembrar más árboles y vida vegetal en la arquitectura urbana, es que los árboles absorben el dióxido de carbono y producen más oxígeno.

Esta puede que no sea la solución definitiva y total de este asunto que los ecologistas invocan para detractar a los hidrocarburos, pero indudablemente representan un paso más, de los tantos que hay que dar, para minimizar y erradicar los efectos de la utilización de los hidrocarburos como la principal fuente de energía con que cuenta la humanidad.