El Plan Pompeo

 

Jorge Zajia

Jorge Zajia | Editor in Chief

El Plan Marshall -nombre con el que popularmente se conoce al European Recovery Program-, denominado así en honor al Secretario de Estado de USA George Marshall por el papel que desempeñó en su concepción, fue un programa de ayuda para la reconstrucción de Europa después de la ruina en que la dejó la II Guerra Mundial. El ERP, firmado el 03 de abril de 1948 el presidente Harry Truman, constó de una ayuda de unos 13 mil millones de dólares, entre 1947 y 1952, que benefició directamente a Alemania Occidental, Francia, Reino Unido, Israel, Italia, Australia, Grecia, Turquía y otros países, para coadyuvar su a recuperación y reconstrucción de la devastación en la que quedaron a consecuencia de la cruenta guerra. George Marshall fue honrado con el Premio Nobel de la Paz en 1953.

Titulamos esta nota editorial con el nombre del Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, por asociación o analogía con George Marshall, en virtud del rol que está jugando para la solución de la situación que está sufriendo Venezuela, que ya todo el mundo conoce y que la comparan con un país destruido por una guerra.

Producto de la ineptitud, la ignorancia, la falta de vocación de servidores públicos, la codicia, y, sobretodo, la corrupción de dimensiones siderales por parte de sus gobernantes, hoy esta Tierra de Gracia, que el Almirante Cristóbal Colón bautizó como “El Paraíso Terrenal”, se encuentra hundida en la más cruel de las condiciones que nación alguna pueda haber sido sometida. Enumerar las calamidades que hoy aquejan a ese pueblo rico y noble es redundar, pero quien no tiene agua potable ni electricidad, adolece de todo lo demás para llevar una vida normal.

Venezuela es un país que contiene una de las mayores reservas de petróleo crudo del mundo y sus reservas

de gas natural, también destacan entre los primeros lugares. Aunque es sabido que ya el petróleo está cediendo su importancia relativa dentro del concierto de las fuentes de energía con las que cuenta la humanidad, los hidrocarburos van a seguir siendo muy importantes y útiles al menos por 50 años más, antes de comenzar a declinar su participación y ceder espacios entre los energéticos preferidos por el hombre. Eso no se discute y en todo caso es materia para tratar en otro escenario.

Con esto queremos decir, que basado en sus reservas de petróleo y gas, pero no exclusivamente en ellas, el país se va a recuperar en muy corto tiempo. Ya el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional han dicho que disponen de los recursos técnicos y económicos para asesorar y financiar la reconstrucción de Venezuela. A esto habría que sumar la participación de la banca y los capitales privados internacionales y nacionales, que también están muy atentos a la estabilización política del país para aportar lo suyo.

Quiero en este punto escribir algo que he referido verbalmente muchas veces. Su Excelencia Juan B. Sosa, ex Embajador en Estados Unidos y actual Cónsul General de Panamá en Houston, en una oportunidad me dijo: “Durante el gobierno de Noriega, mi país perdió 53 veces su Producto Interno Bruto y ve tu lo que es hoy Panamá. Venezuela, con su petróleo y sus inmensas riquezas minerales y naturales, va salir muy rápido de esta circunstancia tan difícil, de esta prueba tan dura a que la ha sometido la Providencia”

Ciudad de Panamá es una de la capitales más hermosas y pujantes de América y, conjuntamente con Japón, Alemania, Kuwait, Irak, entre muchas otras naciones, son ejemplos de países que, como el Ave Fénix de la mitología egipcia, renacieron de sus cenizas con más fuerza y vigor.

Hoy los ojos del mundo están puestos en Venezuela, para participar en su renacimiento como una nación próspera.