EL PETRÓLEO SEMBRADO
Tamare: cimiente de integración comunal
Manuel Bermúdez Romero


 

Creole construyó la urbanización Tamare en 1956 para ofrecer a sus trabajadores la posibilidad de invertir en la construcción de vivienda propia en un espacio acogedor, moderno y bien dotado de servicios, además de escuela, iglesia, centro comercial, parques, buena vialidad y ornato. Fue una oportunidad para el mejoramiento de la calidad de vida que se brindó simultáneamente a la comunidad no petrolera regional.

“Las primeras ciento sesenta casas de Tamare están listas en su mayoría y son muy pocas las que estando terminadas, no están ya ocupadas”.

Así describía en 1957 la revista Nosotros, de Creole, la conclusión de la primera fase de construcción de esta urbanización, y lo destacaba mostrando la evidencia reflejada en el entusiasmo con el que se acogió la posibilidad de habitar en una comunidad abierta e, inclusive, de levantar casa propia en un acogedor ambiente urbanizado de la Costa Oriental del Lago.

Para quien alquiló en Tamare significó un mejor estilo y calidad de vida para la familia, además de que se protagonizaba en el logro de una mayor integración con toda la comunidad; para quien compró vivienda, fue dar un voto de fe por el futuro de la región, y fue un paso adelante en favor de la perennidad urbana.

Mas, tanto para arrendatarios como para propietarios, mudarse a Tamare sirvió para aliarse al propósito principal de Creole Petroleum Corporation, consistente en propiciar la integración comunal para forjar en los pobladores arraigo mediante la creación de un ambiente facilitador del asentamiento y el encuentro social.

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