Detonación para inducir el flujo de fluidos

Las pistolas (cañones) de disparos transportan cargas explosivas huecas (premoldeadas) hasta el fondo del pozo, donde son detonadas para formar túneles que actúan como conductos a través de los cuales fluyen los fluidos de yacimiento desde la formación hacia el interior del pozo y desde el pozo hasta la superficie. En la década de 1920, las compañías de E&P implementaron la práctica de cementar la tubería metálica en el pozo. El cemento sustentaba la tubería de revestimiento y aislaba los intervalos productivos de otras zonas. Aunque efectiva, esta práctica generó un dilema para los operadores: cómo acceder a los hidrocarburos presentes en la parte externa de la tubería. En un principio, se utilizaron pistolas de balas para punzar mecánicamente la tubería y el cemento, pero su penetración y efectividad resultaron limitadas. La tecnología de cargas huecas, basada en los armamentos militares antitanques, fue introducida en el campo petrolero en el año 1948 y revolucionó las prácticas de terminación de pozos.   Una carga hueca posee un casco externo que aloja un iniciador de la detonación y el material explosivo. Éstos son mantenidos en su lugar mediante un revestimiento cónico (izquierda). El dispositivo de encendido actúa como enlace entre el cordón detonante y los explosivos de la carga hueca. El revestimiento no sólo mantiene los explosivos en su lugar, sino que además su forma cónica genera un chorro de energía...

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